Higüey, La Altagracia.- “Cada día que enfrento este cáncer y sobrevivo, es una victoria para mí”. Con estas valientes palabras  nos recibió Elizabeth Suazo, profesional del derecho higüeyana, es paciente de cáncer de mama y sufre metástasis ósea en la columna vertebral afectando sus huesos, provocándole alopecia (caída del pelo); y agotamiento físico.

La abogada de 26 años de edad, quien narró fue diagnosticada con cáncer en noviembre del 2016 mientras realizaba su agenda regular de actividades, hoy necesita un millón de pesos para costear su tratamiento médico, la manutención de la dieta y los viáticos hacia Santo Domingo donde se desplaza junto a su madre todas las semanas.

Sin ignorar su rol de madre, con una niña de cinco años de edad que depende a todo tiempo de su cuidado, protección y respaldo, afirmó a este medio que esa su razón e inspiración de vivir y seguir adelante. “Quiero luchar por mi hija”, externó.

Diagnóstico inesperado

“Fui operada en abril del 2016 de un adenoma en mi mama derecha, luego en agosto, se mantenía la bolita y tuve que repetirme una mamografía que resultó con algo sospechoso”, narró la joven refiriéndose a la etapa que desencadenó la realidad que vive y hoy la motiva a batallar para conquistar su tranquilidad y recuperar la salud.

Es cuando recibe la triste noticia por su médico de padecer un ‘cáncer invasivo bajo nuclear’ que por medio de extirpación de la masa que estaba adentro después de una biopsia, “de inmediato nos preparamos para derrotar el problema, aún no sabíamos que los huesos estaban afectados, hasta practicarme los estudios”.

Después del resultado, Suazo, se dirige a Cedimat, según pasaban los días el dolor era más agudo, revelando que la morfina que le suministraban la sedaba por horas, perdía el conocimiento por la agudeza del tratamiento refiriéndole en lo adelante, diez sesiones de quimioterapia para controlar el cuadro clínico, “la doctora no garantizaba volver a mi pueblo”.

Con lágrimas expresó que con “la ayuda de Dios y agarrada de él todos los días” en primer lugar, resistió nueve días de ingreso en la Plaza de la Salud, regresó de la sorpresiva muerte para luchar por su hija como lo confesara después de un angustioso silencio de recuerdos desde el día del incipiente diagnostico cancerígeno.

“Mi cáncer no es hereditario, es hormonal. Pero tiene un 20 por ciento de agresividad del nivel normal. Es un 98 por ciento hormonal; ya recibí las diez sesiones de radioterapia controlándome en un 80 por ciento el padecimiento en los huesos”, explicó Elizabeth Suazo.

Actualmente, Elizabeth recibe quimioterapias indefinidas porque con estas su doctora afirma que destruirá el tumor mamario, a modo de evitar que la operen.

El cáncer con familia, amigos…

“Después de Dios, el apoyo que he recibido de gente cercana y amigo ha sido masivo. El diagnostico era reservado con los míos pero dada las circunstancias lo hicimos viral en las redes sociales donde en un día son multiplicadores y me apoyan”, animó que después de la publicación Dios abrió puertas por su causa, “mi pueblo es bueno, me ha apoyado”.

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