Hace un año estas líneas vinieron a mí y las compartí con personas que dirigían las Cadenas Humanas que se celebraron cada miércoles frente a Palacio. Hubo quien no me entendió. Quizá ahora, a la distancia de un año, con algunos eventos ya llevados a cabo, podamos ver con distinto prisma las líneas que continúan. Les invito a leer y comentar.

Cadenas humanas y resultados

Hace ya dos miércoles que asistí a una de las cadenas humanas del colectivo Poder Ciudadano. Recuerdo el sentimiento que me cubrió esa noche, cuando veía la gente retornar a sus destinos, luego de haberse manifestado, como apenas pudo, en un escaso tramo de la Dr. Delgado. No volví, pero no he dejado de dar seguimiento a las cadenas. También he visto como estas han replicado en gran parte del territorio nacional, lo cual no deja de ser un buen síntoma. No obstante, no puedo evitarme hacerme la siguiente pregunta: ¿son las cadenas humanas eficaces? No tengo dudas que son eficientes, y de hecho, sé que podrían serlo mucho más pues faltan ciudadanos por unirse; de lo que no estoy seguro es que sean eficaces. Partiendo del hecho de que la eficacia está directamente relacionada al resultado que se obtiene de la actividad que se lleva a cabo, últimamente hago serias reflexiones al respecto.

Pongamos algo en claro. El Estado completo es inoperante. Da tristeza ver un escándalo aquí y otro allá. No hay un solo renglón de la vida pública nacional donde no haya fallas contundentes y profundas. El sistema está completamente corrompido en formas tan escandalosas, que no se vislumbra una mejora que no sea por el cambio absoluto de todo el sistema en sí mismo. Cuando escucho a un Monchi Fadul decretar que él -como si fuera su persona la que ejerce el poder- no permitirá, bajo ningún concepto, protestas frente a Palacio, sin importarle siquiera que un Tribunal Superior falló a favor de dichas protestas, entonces veo las dimensiones del daño institucional que tenemos. Veo a un procurador instrumentando mal un expediente tan serio como el de Félix Bautista. Entonces, increpar al procurador a que recurra el fallo de no ha lugar a juicio de fondo a FB me parece tan iluso, porque precisamente Domínguez Brito es un actor más de este sistema gangrenado. Esta gente se está burlando del país completo de la forma más descarada.

Escuchar a Danilo Medina hablar de ética, de involucrar al pueblo en las decisiones de los partidos, en renovar los partidos y hacerlos más transparentes. Oír todo esto, produce una extraña mezcla de vómito, ira, desencanto y risa. Este señor tiene el sentido de la realidad totalmente alterado.

¿Qué más tenemos?, tenemos un sistema de salud colapsado, el tema del Dengue es uno que el Ministerio de Salud no asume de forma seria, por citar solo un aspecto, pero esto no es nuevo, ¡todos los años es la misma historia con el Dengue!. Tenemos una alta tasa de feminicidios y el Estado no tipifica el problema como uno Salud Pública. Igual con la inseguridad ciudadana. El tema migratorio y las relaciones con el hermano Haití son un desastre, quedando miles de dominicanos de ascendencia haitiana en un limbo jurídico que ni promete destino. Y otra bomba en este sentido explotará cuando en las próximas elecciones un gran porcentaje de personas no puedan ejercer el derecho al voto por no contar con la nueva cédula.

Narcotráfico, educación -infraestructura y desayuno escolar incluidos-. Un tránsito en estado de caos.  Endeudamiento público sin precedentes. La gran mayoría de los productos de la canasta básica han registrado alzas importantes. Tenemos a nuestras niñas ¡pariendo niños!, niñas de doce años teniendo relaciones sexuales con muy poca o ninguna orientación sexual. Tenemos una Iglesia corrupta que miente y que solapa a violadores, que mantiene una injerencia dañina en asuntos de Estado. Tenemos todos los frentes colapsados. Y nuestros funcionarios hablan de 700 mil que han salido de la pobreza, hablan de que en el 2017 el tema eléctrico será resuelto, hablan de transparencia y ética… y bla bla bla…

Reitero mi pregunta, ¿seguiremos interpelando a estos actores a que tomen acciones, que estamos seguro no tomarán? Igual, si cierran la OISOE, cesará la corrupción en la asignación de obras, ese sistema corrupto, que es toda una estructura de un alcance tremendo, desaparecerá con su cierre? Serán traducidos a la justicia sus actores, una justicia comprometida con el mismo sistema corrupto?

Hay otra lectura y no es menos preocupante. De muchos es sabido que sectores de poder, y me refiero a empresarios, en pasadas oportunidades han promovido directamente protestas y movimientos sociales que generan inestabilidad, con el único propósito de valerse de ellas para presionar al gobierno a cambio de beneficios y prebendas. Nadie puede negar que este país está en la mano dos o tres familias, que disponen alzas de precios, aumentos salariales al sector público y privado. Señores, dejémonos de pendejadas, los precios no suben solos…toda esa nube es creada. No puedo evitar preguntarme, nuevamente, ¿le vamos a exigir a los actores de este sistema podrido que actúe contra sí mismo? ¡Ellos son el sistema! Salvo que nos vayamos a los organismos internacionales, no veo otras opciones. Y solo hay que recordar por dónde el Estado Dominicano se ha pasado fallos de tribunales internacionales en materia de migración y derechos humanos, para dar dos ejemplos.

Pienso seriamente que la estrategia hay que cambiarla. El cambio es necesario, pero no basta con quitar a una fulana o un fulano de un cargo. Pedir la destitución de un Bautista Rojas no parará el tráfico de madera ni los negocios con las granceras. Pedir la cabeza de la ministro de Salud Pública no instaurará de buenas a primeras un protocolo serio y eficaz contra el Dengue. No se trata de figuras, porque estas figuras están arropadas en el mismo sistema de corrupción. Pienso que República Dominicana esta de frente a uno de sus retos más serios en los últimos 50 años. Hemos tocado fondo y el cambio debe ser desde abajo, desde nuestros núcleos más básicos. Tenemos que irnos a nuestros barrios pobres; hay que empezar a construir con nuestros adolescentes y los jóvenes, con la gente grande y vieja que sirve, que no está tocada por la corrupción. Hay mucha gente buena ahí, nuestros barrios pobres están lleno de gente buena, luchadora, héroes y heroínas, gente que está pasando hambre y solo necesita una oportunidad.

Insisto en procurar el relevo generacional. Hay que hacer un trabajo descomunal porque la cultura creada por Joaquín Balaguer es una de mierda. El caldo heredado para lo que luego vienen a fomentar todos los años de gobierno del PLD han hecho daños medulares en nuestro país y, créame, créame cuando les digo, que la lucha no se acaba el 16 de mayo próximo, si apenas es un pequeño inicio, la lucha es grande y quien no comprenda esto, que mejor suelte la mano de la cadena.

Yo quiero dejar claro, no estoy en contra de las cadenas, yo sé de gente que está seriamente comprometida con esta lucha, gente que está gastando su dinero y su tiempo en esto. Solo pienso que hay que revisar el enfoque, la estrategia. Porque nos están sacando la lengua a todos, se están burlando del pueblo de la forma más grosera. Hay que ser eficaces, hay que variar la estrategia.

Yo les dejaría el palacio para que se lo unten, vámonos a los barrios, vámonos al pueblo. A la clase media de nuestro país, esa que hasta hoy dijo poco. La lucha no termina el 16 de mayo del 2016. Esta lucha apenas inicia, claro, si en verdad queremos rescatar el país, que si no, no deje el confort de su residencia.

Gnosis Rivera

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