Construcción Ciudadana
Siempre que empiezo a escribir me da con hacerlo como si los lectores ya estuvieran ahí, leyéndome, es como si dictara una charla sobre papel. Frente a mi están todos los oyentes –lectores- y me gusta mirarle los rostros, hacer un sondeo breve sobre sus miradas, sus sonrisas, quién tiene los brazos cruzados, quien está perdido en la pantalla del celular. En fin, meterme en ellos de una forma que me permita acercarme lo más posible al entendimiento de sus humores. Más todavía, me gusta que ellos me miren y me vean con una más de ellos. Hoy quiero hablarles de construcción ciudadana y que sepan que mientras escribo la energía eléctrica se fue, que de alguna manera llegó de inmediato, por lo que el calor “der diache” que había se fue gracias al ventilador. Que anoche no corrí con mejor suerte porque el apagón fue “de irme a dormir y olvidar el asunto”.
Bueno, imaginando que logré captar la atención de ustedes, si acaso, lo que me interesa es hablarles de construcción ciudadana, como dije más arriba. De todos es sabido que el gobierno es un desastre, quería decir mierda, pero desastre es mejor, porque la mierda al menos sirve para abono. Este gobierno, solo está sirviendo para enriquecer a una claque partidista y para colmar de desesperanza a unos buenos cuantos que sí estamos apurados por el destino del país.
El Estado está secuestrado. Punto. El concepto ciudadanía o ciudadano se redujo a la respuesta que sigue a la pregunta: origen o país, si llenas algún documento. Al momento de hablar del ejercicio que implica tal palabra, si nos vamos a la acción que conlleva su definición, estamos extraviados, perdidos. Y es justo así cómo nos quiere este emporio político, que lleva 20 años con el Estado sumido en la cloaca de la vergüenza; es justo así que nos desean, porque entonces pueden hacer sus porquerías más fácilmente, con la complicidad inducida de esa misma ciudadanía de cartón que aúpan y estimulan.
Sé el cambio que esperas del mundo. Esta frase chula y gastada, que vemos en muchos anuncios virtuales, es cierta. Vamos a validarla al patio y veamos la factibilidad de la misma: Sé el cambio que tanto pides y exiges y reclamas, en tu casa, edificio, cuadra, barrio, sector, región, país…
Hay una lista de muchas cosas sencillas que constituyen ciudadanía que, humildemente, invito a cada uno a servirse a gusto, y, además, a empezar a realizarla. Los cambios sociales toman tiempo, pero hay que luchar por ellos sin descanso. Veamos.
1) Respete la luz roja.
2) Respete la línea del peatón.
3) Números uno y dos competen al peatón por igual.
4) No conduzca en vía contraria.
5) No se invente un tercer carril donde solo hay dos.
6) No conduzca en la mitad de la línea que divide un carril en dos, esto bloquea al que está tras suyo. Use un carril.
7) No bloquee una intercepción, aunque no tenga el letrerito ese las rayitas entrecruzadas.
8) Respete la señal de Pare.
9) Siempre que pueda, y sin que perjudique el tránsito, ceda el paso.
10) Denuncie averías de agua.
11) Use el agua de forma que no la desperdicie.
12) No se robe la el servicio eléctrico. Páguelo.
13) Denuncie, denuncia, denuncie.
14) Si usted cree que alguien ya denunció eso equis que hay que denunciar, no piense, ¡denuncie!
15) No se quede callado ante las injusticias o algo que merezca un llamado de atención, pero, por favor, salga del Facebook. Todas las instituciones públicas o privadas tienen un departamento de relaciones públicas. No siempre se logrará resolver el problema en cuestión, pero deben saber que nos damos cuenta de las cosas y no nos quedaremos callados.
16) Hable con sus hijos sobre lo que implica robar al erario y como eso perjudica toda la vida pública.
17) Haga lo propio sobre lo que significa utilizar a la mujer como atractivo en TV o actividades públicas –eso incluye la pelota– solo porque tenga las tetas o el trasero grande. Es importante cambiar el patrón de pensamiento social al respecto y eso se da en el hogar.
18) Hable con sus hijos sobre el respeto a la persona, no porque sea mujer u hombre, sino porque es PERSONA.
19) No robe. No importa si es algo pequeño o grande, si parece que nadie lo notará, si lo ven o no. Si no es suyo, no lo tome. ¡No robe!
20) Pague la basura.
21) No tire basura a la calle. No sea mal educado selectivo –en otros países usted no lo hace–.
22) Quizá no sea tan complicado aparcar el auto y caminar junto a su hijo hasta la entrada del colegio, en vez de estacionar frente a este, mientras una cola de vehículos convulsionan con la bocina tras de usted, al tiempo que su hijo, con toda la parsimonia posible toma su mochila y se despide. No complique las calles si lo puede evitar. Usted no es el único que necesita llegar a su trabajo a tiempo.
23) Si lo anterior le parece difícil, levántese más temprano.
24) No venda su voto. Usted puede tener mil pesos un día, pero el país –incluido usted– vivirá momentos de miseria por muchos años.
25) Deje de decir que esto se jodió, que esto no lo arregla nadie. Ese es el negocio de la desesperanza ganando, es justo lo que “ellos” desean. Esto sí tiene opciones, y mejores. Y no hablo de la clase política actual, ninguna.
26) No se deje convencer por un político que solo va por usted un mes o dos antes de un torneo electoral. Sea más exigente. No sea tan tonto.
27) Hay más formas de ser ciudadano, agregue las que guste, siempre que sean del bien colectivo.
28) No use el claxon para acelerar el tránsito. Solo contamina el ambiente y perjudica la salud de todos. Además, como leí por ahí, “tu bocina no convierte mi auto en helicóptero”.
29) No se sienta pendejo si usted es de los pocos que hacen ciudadanía.
30) No promueve, o al menos evite promover cualquier forma en la que alguna de estas conductas ocurran. Sea la diferencia.
31) Sea más que un habitante, sea un ciudadano.
Cariños, Gnosis

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