La caída del dictador chileno comenzó con la derrota de Pinochet en un conocido plebiscito. Según Gallup, Danilo perdió irremisiblemente el Plebiscito de Punta Catalina. Se acerca el derrumbe del dominio avasallante de Danilo sobre su partido y todos los poderes del Estado. De los ciudadanos, 68.1% cree que existieron irregularidades en el contrato de Catalina, un reducido 14.6% cree que no hubo irregularidades y 17.3% no sabe o no tiene opinión. De todos los que contestaron la pregunta, 82.35% considera que hubo irregularidades.

Del total que acertadamente cree que existieron irregularidades, 90.0% considera que hubo fallas en el proceso de licitación, 78.0% en el proceso de adjudicación y 90.8%, que hubo sobrevaluación en el costo de Catalina. La ciudadanía creyó las verdades del “Informe Santaella” y rechazó las conclusiones del “Informe de la Comisión de Danilo sobre Catalina”. HOY reseñó: “…para el 78% de los ciudadanos ese informe no se apega a la verdad, y apenas un 17.9% cree en las referidas conclusiones”.

Catalina se adjudicó al “Consorcio Odebrecht – Technimont – Estrella” sin haber otro competidor real. Este pecado original es Mancha Indeleble. Ramón Flores e Isidoro Santana no fueron cómplices de la conjura. No firmaron el acta declarando triunfador a Odebrecht, ni actas descalificando otros competidores. Basta con leer este párrafo de FTI condenando la adjudicación: “Sin embargo, basado en nuestra experiencia, FTI opina que aunque no era un requisito, el comité de licitación podía haber otorgado la posibilidad a los otros licitadores de revaluar sus propuestas técnicas, de manera de no concluir con un solo licitador para ser considerado para la evaluación de la oferta económica”. No se aplicó este criterio de FTI. Odebrecht “ganó” sin existir otro competidor real.

Infectando la herida de la sobrevaluación inicial, Odebrecht exige 708 Millones de dólares como sobrecostos. Hace 69 días el Gobierno proclamó que no pagaría sobrecostos. Se negocia a oscuras, secretamente, con Odebrecht. Pagar sobrecostos a Odebrecht, hundiría fatalmente a Danilo junto a su gobierno. Es impredecible la reacción ciudadana ante un pago de esa estofa.

Aparte de otras cuentas pendientes Danilo debe aclarar la sobrevaluación: ¿Por qué el contratista de Catalina, la empresa italiana Technimont contrató en el 2008 la planta Porto do Pecem en Brasil con la misma capacidad de Catalina, por 910 millones de dólares, en lugar de los 1,945 de Punta Catalina? Ahí no están los 708 millones de sobrecostos.
Danilo concibió un aberrante Pacto Eléctrico que sirvió de distracción durante tres años y que, temerosamente, no abarcó a Catalina, el proyecto más costoso de nuestra historia, que supuestamente aportará el 36% de toda la electricidad. Para tener legitimidad y credibilidad el Pacto debió incluir: fecha en que Catalina entrará en operación, costo total de la inversión y precio del Kwh que, según dijo el Presidente ante la Asamblea Nacional el 27 de Febrero, será 7.5 centavos de dólar. Nadie cree ese dato falso. Cuando no había atraso ni sobrecostos CDEEE reportó al Senado un precio de 9 centavos. Reducir el precio de electricidad con aumento de costos de inversión es “vudú”.

Ocultar Catalina en el Pacto Eléctrico justifica a quienes proclaman: “Punta Catalina, Cuerpo del Delito”. Danilo debe asumir la realidad y recapacitar. No puede callar voces orientadoras publicando Foros Públicos trujillistas y pagando manipuladores sin credibilidad. La costosa y permanente campaña mediática tratando de bendecir y ocultar los pecados de Catalina tiene un efecto contraproducente y de repugnancia. La ciudadanía se rebela y rechaza cada vez más a Danilo. Su apoyo cae estrepitosamente.

El “Informe Santaella” logró que Catalina no fuese un caso cerrado, divulgando la verdad a la ciudadanía. El plebiscito condenatorio de Danilo es claro: hubo irregularidades en la adjudicación, y sobrevaluación en el contrato de precio abierto firmado con Odebrecht. El soborno para aprobar el fallido préstamo, no fue parte del plebiscito Gallup, porque Odebrecht confesó ese delito y no había que evaluarlo.

Recordemos a Bosch: “Una sola verdad, aun la más débil e indefensa, basta para combatir y derrotar a todo un mundo de mentiras”. Danilo ha sido derrotado en el plebiscito de Catalina, presagio muy anticipado de la próxima derrota electoral suya o de su delfín.

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