SANTO DOMINGO, República Dominicana.-Dominicanos y dominicanas residentes en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos, reclamaron al Ministerio Público de República Dominicana que someta por el caso de corrupción de Odebrecht a Reinaldo Pared Pérez, a Cristina Lizardo, a Abel Martínez, Gonzalo Castillo y a Rubén Jiménez Bichara.

En un manifiesto que fue puesto a circular durante la protesta frente al Consulado de la República Dominicana en Nueva York, el pasado sábado 10, los activistas de la comunidad dominicana denunciaron que debido a los gobiernos deshonestos que ha sufrido el pueblo dominicano, una parte de la ciudadanía ha tenido que migrar hacia otros países y desde afuera observar cómo los dineros públicos son robados por políticos corruptos.

Dijeron que esos malos políticos son los responsables del “destierro” de los migrantes y son los grandes beneficiarios de los inmensos aportes que hace la diáspora dominicana a la nación, aportes que sólo en el ámbito de las remesas superan los 5 mil millones de dólares al año.

“Vamos por todo. La impunidad tiene rostros, nombres y apellidos. Vamos por el 9 veces presidente del Senado de la República y actual Secretario General del PLD, Señor Reinaldo Pared Pérez. Vamos por Cristina Lizardo, ex presidenta del Senado, y por Abel Martínez, quienes junto a pared Pérez y Julio Cesar Valentín, desde ambas cámaras del Congreso, aprobaron el 95% de los contratos firmados por el Estado con la empresa delincuente Odebrecht. Vamos, y ahora con más fuerza, por Gonzalo Castillo, ministro de Obras Pública, y Rubén Jiménez Bichara, vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales…Vamos por el contrato y construcción de las plantas de carbón de Punta Catalina…que jamás podrán quedar fuera de la investigación del entramado de corrupción Odebrech”, proclamaron.

A continuación el documento:

Manifiesto de New York por el fin de la impunidad y contra la corrupción en República Dominicana

A las y los dominicanos emigrados los gobiernos corruptos como el de Danilo Medina y el Partido de la Liberación (PLD) nos han robado hasta el derecho a vivir en nuestra Patria amada.

Ellos, responsables de nuestro destierro, resultan también grandes beneficiarios de los inmensos aportes que hacemos como migrantes a nuestra querida nación, aportes que sólo en el ámbito de las remesas superan los 5 mil millones de dólares al año, esto es un 7% del Producto Interno Bruto.

Con nuestras inversiones económicas, con nuestras construcciones de viviendas y edificios y con nuestras visitas frecuentes al lar nativo, nos hemos convertidos en una especie de aliados de nuestros propios verdugos, que son los verdugos de todo el pueblo. En efecto, con nuestros aportes económicos y materiales hemos impedido que ese país, tan inseguro e injusto como el construido por las elites dominantes sociales y políticas, haya tocado fondo, se haya desplomado.

Con sus malos gobiernos no tan solo han creado las condiciones para expulsar al destierro económico a más del 10% de la población general, sino que también al robarse el dinero y los bienes del Estado restringen brutalmente el derecho que le asiste al pueblo a disfrutar de salud, educación, bienestar, seguridad y un trabajo digno. (….) Con su ilegal e inmoral proceder también nos ponen a sufrir la vergüenza de ocupar una posición de primer orden en la lista de países más corruptos en todo el mundo.

Con su ilegal e inmoral proceder también nos ponen a sufrir la vergüenza de ocupar una posición de primer orden en la lista de países más corruptos en todo el mundo.

Esta negativa condición se refuerza ahora con la comprobada asociación del gobierno y de connotados líderes políticos de distintos partidos, legisladores y empresarios privados con la ya conocida empresa delincuente ODEBRECHT. Parte de sus directivos admitieron hace seis meses haber obtenidos la concesión de múltiples contratos de manera ilegal, para lo cual hicieron practica de sobornos y sobre-evaluación de obras en 12 países, apareciendo República Dominicana como uno de los países con un mayor nivel de dinero puesto a circular entre los sobornados, sólo superadas por Brasil y Venezuela.

A partir de dicha admisión de culpabilidad, de inmediato en varios países fueron detenidos y sometidos a la justicia los beneficiarios más conocidos de la trama corrupta de Odebrecht e incluso dicha compañía resulto expulsada e impedida judicialmente de volver a operar en esos países. Sin embargo, en República Dominicana ahora, 6 meses después, es que se han adoptados medidas legales en contra de un reducido número de ciudadanos identificados como beneficiarios del soborno de la Odebrecht.

Cabe indicar que las medidas de coerción dictada por Fran cisco Ortega Polanco, Juez especial de la Instrucción en la Suprema Corte, estuvo precedida de una vigorosa y masiva movilización ciudadana que a lo largo y ancho del territorio nacional y en las comunidades dominicanas emigradas, reclamaba fin a la impunidad y a la corrupción, cárcel para los sobornados por la Odebrecht y recuperación del dinero ilegalmente adquiridos.

La ciudadanía temía que el caso de los “14 de Odebrecht” sucumbiera en este primer intento, reivindicando así a los acusados y legalizando la enorme riquezas por parte de ellos acumuladas. Este temor aun se sostiene, dada las debilidades contenidas en el expediente instrumentalizado por el Ministerio Público, la fragilidad institucional del país y el sometimiento al Ejecutivo de los demás poderes del Estado.

Sin embargo, las medidas de coerción dictadas aun en los limites que arrastra, a lo que se agrega el reducido número de acusados, se puede catalogar como una victoria parcial para quienes por años han estado reclamando ponerle fin al reinado de corrupción e impunidad que ha prevalecido en la administración pública durante los últimos 50 años.

Lo dicho no es para que nos sentemos ni para sentirnos satisfechos, es para que rescatemos el inmenso valor que tiene en todo proceso de cambio la lucha ciudadana y popular en su más vasta forma y expresión. Hoy, con mayor fuerza, debemos continuar denunciando y acorralando a estos grupos perversos que con sus malas ejecutorias y proceder amplían la inequidad social propia del sistema, a la vez que dañan aun más desde el punto de vista moral al pueblo y a la sociedad dominicana.

Por eso estamos aquí hoy, 10 de junio, frente al Consulado Dominicano en New York, para decirles a estos representantes oficiales carabelitas, botellas muchos de ellos, que vamos por todo. Que la impunidad tiene rostros, nombres y apellidos.

Que vamos por el 9 veces presidente del Senado de la República y actual Secretario General del PLD, Señor Reinaldo Pared Pérez.

Que vamos por Cristina Lizardo, ex presidenta del Senado, y por Abel Martínez, quienes junto a pared Pérez y Julio Cesar Valentín, desde ambas cámaras del Congreso, aprobaron el 95% de los contratos firmados por el Estado con la empresa delincuente Odebrecht.

Que vamos, y ahora con más fuerza, por Gonzalo Castillo, ministro de Obras Pública, y Rubén Jiménez Bichara, vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Empresas Estatales, como también vamos por el contrato y construcción de las plantas de carbón de Punta Catalina, la cual si de justicia hablamos jamás podrán quedar fuera de la investigación del entramado de corrupción Odebrecht.

Más aun. Para que el listado sea completo tienen que ser investigados las cabezas de las administraciones que han regidos el país desde el 2001 hasta el 2014, periodo de tiempo durante el cual la empresa brasileña logró contratos para construir 17 obras, 15 de las cuales fueron bajo las presidencias de Danilo Medina y Leonel Fernández, lo que, a la vez, significaba el 95% del total de inversión que implicaba todas las obras en construcción.

Ante lo confesado por el destituido Ministro de Industria y Comercio, Juan Temistocles Montas, que recibió dinero proveniente de Odebrecht para financiar la campaña de Danilo Medina y del PLD, nuestras voces se levantan para que esto se investigue y se tomen las medidas de lugar.

Si a la comprobación de lo dicho por Temistocles Montas se unen todas las acciones fraudulentas ocurridas durante las votaciones del 15 de mayo del 2016, estaríamos ante un gobierno, y, obvio,  un presidente, rodeados de ilegitimidad y que por tanto no merecen ni deben ser respetados por la ciudadanía.

En el contexto de esta lucha contra la corrupción y la impunidad, denunciamos y condenamos también el exagerado número de funcionarios con que cuentan nuestras embajadas y consulados, lo cual no es otra cosa que una forma de corrupción velada dirigida al pago de favores políticos.

Sólo como un simple ejemplo, en la Organización de Naciones Unidas (ONU) República Dominicana, país con 10 millones de habitantes, tiene por 3 la cantidad de representantes y oficiales que tiene México, país con más de 120 millones de habitantes.

Este entramado de corrupción es lo que lleva al Estado dominicano a malgastar más de 25 millones de pesos mensuales en sueldos para 298 vicecónsules desparramados por todos los continentes y parte de ellos que no conocen ni conocerán los países donde han sido designados.

Ese botellero morado, o de cualquier otro color político, también tiene que acabarse, porque su alto costo sale precisamente de los bolsillos de nuestra comunidad que se ve obligada al pago de elevados servicios consulares y uno de los pasaportes más caros del mundo.

Porque amamos nuestra Patria es que repudiamos a los corruptos; es que reclamamos que sean sometidos a la justicia, y se recupere el patrimonio robado.

Porque amamos nuestra Patria proclamamos nuestra decisión de seguir peleando por acabar con el sistema político que hace posible el proceder indecente e indecoroso de gobernantes que deben de tener como destino final la cárcel y la condena moral de toda la sociedad.

Porque amamos nuestra Patria es que demandamos rescindir el contrato que aun tiene  ODEBRECHT con el Estado dominicano, y que esta empresa delincuente se largue del País.

Porque amamos nuestra Patria es que llamamos a todos los sectores que confluyen en el movimiento verde a mantener y ampliar la cooperación, a fortalecer la unidad en la diversidad, lo que nos hace más fuerte,  y seguir sosteniendo esta hermosa lucha que se nutre con lo mejor del pensamiento y la acción histórica del pueblo dominicano.

A nosotras y nosotros, dominicanas y dominicanos emigrados, luchas como esta alimentan nuestro sueño de poder compartir la belleza de nuestro país, la hospitalidad de su gente, su inquebrantable voluntad para alcanzar una vida mejor y mas digna para todos y todas. Ese sueño, gracias a Dios, es una de las pocas cosas que aun no ha podido robarnos la PLAGA MORADA DEL PLD.

¡Atrás la corrupción y la impunidad!

¡Viva Juan Pablo Duarte!

¡Viva la Republica Dominicana!

10 de junio del 2017

New York

 

FUENTE: ACENTO

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