Las modificaciones presupuestarias al Congreso Nacional para el 2018 no son simples ajustes menores al presupuesto. Los cambios son mayúsculos.

Estas modificaciones autorizan al gobierno a desviar otros 29,500 millones inicialmente destinados a pagar los intereses por la recapitalización del Banco Central, para el pago de deudas del Gobierno Central. Los pagos al Banco Central contribuyen de forma moderada a que esa institución emita menos títulos y con ello a que la política monetaria, que tiene como objetivo contener la liquidez para evitar inflación y devaluación, sea un poco más flexible y a que las tasas de interés sean menos elevadas.

De esos 29,500 millones que el gobierno le quitó al Banco Central, 25,300 millones servirán para pagar deudas, esto es facturas de gastos incurridos que no estaban presupuestados.

Esta operación tiene importantes implicaciones. Primero, aunque el déficit del Gobierno Central no sube, sí lo hace el Banco Central y con ello incrementa el déficit del sector público consolidado en ese mismo monto. Lo que está haciendo esta operación es haciendo que el Banco Central financie al Gobierno Central, elevando el déficit público total.

Cuando se suman los 29,500 millones para Punta Catalina mencionados en un artículo publicado anteriormente con los 29,500 millones tomados del Banco Central, el aumento del gasto primario (en bienes y servicios) y del déficit del sector público consolidado es de casi 60 mil millones o 1.2% del PIB.

Segundo, esa operación no va a salir gratis. La vamos a pagar todos y todas con mayores tasas de interés porque para neutralizar el efecto monetario de no contar con esos recursos, el Banco Central se va a ver obligado a emitir más títulos y a ofrecer tasas de interés atractivas para capturar recursos en el mercado. En otras palabras, para cubrir el hoyo que le va a dejar Hacienda, el Banco Central va a tener que pedir prestado más de lo que hubiese tenido que pedir.

Para que se tenga una idea de las dimensiones del hoyo para el Banco Central, mientras el valor total de los nuevos títulos que esa institución coloca en el mercado para contener la liquidez todos los años es de cerca de 45 mil millones de pesos, el despojo que la medida implica es de casi 30 mil millones. Si el Banco fuera a neutralizar totalmente el efecto de ese despojo, tendría que llevar sus colocaciones hasta quizás 75 mil millones, más de 65% por encima de lo “normal”. Hacer ese esfuerzo necesariamente pasa por subir las tasas de esos títulos, y con ello todas las tasas.

El resultado de eso será menor inversión y menor crecimiento del que hubiese podido lograr, precisamente todo lo contrario de lo que el Banco Central ha estado procurando recientemente frente a la evidente desaceleración económica. Pero, además, eventualmente el propio Gobierno Central se va a ver afectado porque como las tasas de interés serán mayores, las nuevas emisiones de bonos de Hacienda tendrán que ser ofrecidas a mayores tasas.

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