David Maraga, juez, jefe de la Corte Suprema de Kenya acaba de declarar las elecciones nacionales del pasado 8 de agosto: invalid, null and void. Es decir, que hasta en Kenya sucede lo que no tuvo lugar entre nosotros a pesar de que aquí las evidencias de fraude eran mayores, consistentes, múltiples y demostrables.
Uhuru Kenyatta es el actual presidente de Kenya, aquel país africado situado en el extremo oriental del continente, debajo de Somalia y al norte de Uganda, aquel país que se hizo famoso por los Mau-Mau de los años de 1950 quienes luchaban contra la dominación colonial de Inglaterra y tuvieron al frente a un luchador muy conocido que luego se convirtió en Presidente y que quizás hasta sea familia del canalla actual y que se llamaba Jomo Kenyatta. Ohh Dios, como dice Andrés.
El pasado agosto, Uhuru Kenyata buscaba la reelección de un mandato que desde la primera vez vino teñido de sangre y de fraude. Se declaró y lo declararon ganador con el 54% de la votación evitando así ir a una segunda vuelta. La oposición denunció fraude múltiple y salió a las calles a reclamar. Las comisiones de observadores extranjeros validaron las elecciones pero los pruebas aportadas por la oposición encontraron respaldo en otras instancias e instituciones y, así validadas, fueron a parar a la Suprema Corte.
Y ¡ohhh! sorpresa. El mas alto tribunal de Kenya encontró que 7.5 millones de votos habían sido electrónicamente manipulados de tal suerte que produjeron un resultado que no se correspondía con la realidad ni la intención de los votantes, entonces y por primera vez, un juez que no se dejó intimidar, ni sobornar, ni comprar ni corromper por Danilo Medina (aquí debió decir su homólogo africano Uhuru Kenyatta, pero no me dio la gana) declaró las elecciones y repito: invalid, null and void y ordenó además la celebración de nuevas elecciones dentro de 60 días.
Hasta en Africa, pero no aquí. Mierda carajo, en que basura de país nos hemos convertido.

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