La educación moral y la educación cívica constituyen las bases de la formación integral del ser humano. las estructuras y el funcionamiento de los pueblos y las sociedades, deben descansar en una sólida base moral y en una auténtica conciencia cívica, para no sucumbir por las sacudidas de un mundo cada vez más conflictivo.

A todos: niños, jóvenes y adultos, nos corresponde luchar en contra del deterioro progresivo que se viene observando en nuestro país y elevar el nivel cívico de nuestra sociedad.

debemos respetar los preceptos religiosos y valorar la labor educativa y la obra ejemplarizadora de los hombres y mujeres de valía, en pro del avance sostenido de la nación y el fortalecimiento institucional.

Debemos luchar incansablemente por el rescate de la moralidad y por el desarrollo de una verdadera conciencia cívica, a fin de erradicar los males que afectan nuestra sociedad, como la delincuencia, los vicios y la corrupción administrativa. la ausencia de objetivos verdaderamente patrióticos en la conducta de gobernantes y gobernados, indican que es necesario hacer algo y pronto, para que nuestro pueblo alcance un puesto de dignidad y decoro en un mundo eminentemente exigente y competitivo.

Tema 2:

La persona como órgano Social como es sabido por todos, el ser humano es un ente social. Sin él no hay sociedad, por lo que se puede afirmar que el individuo es el principal órgano social. individuo y sociedad se complementan. Si no existiera la sociedad, el individuo no podría cumplir los diferentes nes que, en el orden cultural, social, económico, etc. persigue en su constante idea de superación y en su preocupación por los problemas que afectan a la humanidad.

La persona, como ser biológico, psicológico y social se des- envuelve dentro de un marco de necesidades básicas que debe de satisfacer para poder vivir en armonía con el medio que le rodea, consigo mismo y así conservar su vital desarrollo.

Esta triple condición le impone necesidades muy complejas las cuales pueden esquematizarse como ser biológico, espiritual y social.

Aunque tanto lo biológico como lo espiritual son muy importantes, me quiero referir solamente a las necesidades de índole social, porque de alguna manera inciden en la formación moral y cívica del hombre y la mujer.

2.1 Necesidades la persona como ser social

Sin la participación y cooperación de la sociedad, una persona, como ser biológico, espiritual y racional, no puede lograr su plenitud, porque necesita de la ayuda de los demás para alcanzar su fin; pero para ello debe estar preparada para la convivencia: la adaptación al grupo familiar, a las costumbres del grupo social que nos rodea, es indispensable para evitar el aislamiento y marginación de aquellos con los cuales necesariamente estamos en contacto. prepararse para la convivencia significa conocer y comprender primero todas estas exigencias para luego practicarlas a plenitud y conciencia. ¿cómo? aceptando los puntos de vista de los demás, siendo ecuánimes, receptivos, tolerantes, etc.

a) Sensibilidad ante el mundo de los valores

Debido a su condición de ser social, la necesidad de sensibilizarse ante el mundo de los valores es una de las mayores exigencias que se le hace a la persona. razonar sobre qué es lo más importante para satisfacer un deseo, requiere de actitudes acordes con las normas de conducta social, ya que no deben adoptarse posiciones contrarias a lo que se acepta como correcto. esto es lo que, precisamente, le plantea la necesidad de sensibilizarse ante el mundo de los valores: la adopción de posiciones correctas en cuanto a su comportamiento social.

b) El fortalecimiento de la voluntad

El ser humano está obligado a fortalecer constantemente su voluntad para poder enfrentarse con posibilidades de éxito a los problemas que la vida le plantea, porque como único ser pensante, está sometido a deberes y derechos, a los cambios y transformaciones que sin cesar ocurren en el mundo, a obligaciones, a veces muy duras, que en muchas ocasiones sobrepasan sus posibilidades y que solo mediante decisión, carácter, constancia, integridad, en una palabra: voluntad, puede lograr satisfacer eficazmente.

La voluntad es propia del ser humano y quizás uno de sus rasgos característicos. mediante ella actúa, es capaz de hacer, participando él mismo, es el artífice de su conducta. De una conducta racional depende el logro de sus objetivos, ya que ninguna forma de comportamiento que se origina en instintos irracionales, en afectos o en pasiones, puede ser un modelo de acción, es decir, de acto voluntario, porque la voluntad está estrechamente unida a la inteligencia racional, es decir, al conocimiento por causas. para actuar se necesita conocer, querer algo es conocer el medio de lograrlo, al menos en parte. de allí que expresiones tales como “amar es querer”, “querer es poder”, “nadie ama lo que no conoce”, tengan un bello sentido.

Cuando se quiere, es porque se tiene un fin, una meta, un objetivo, y ello requiere de una gran dosis de voluntad.

Nota: continuará.

 

 

José Nícolas Almánzar R.

Manual para el domonicano, moral y cívica.

 

 

 

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