Somos Pueblo. – Durante su rendición de cuentas ante la Asamblea Nacional, el presidente Luis Abinader anunció una medida de gran calado que refleja la creciente preocupación del gobierno dominicano por la inseguridad en Haití y sus repercusiones para la República Dominicana. En su discurso, Abinader firmó un decreto mediante el cual las bandas criminales haitianas son declaradas como organizaciones terroristas. Esta decisión, tomada por el mandatario, tiene como objetivo endurecer la respuesta dominicana ante la amenaza que representan estos grupos para la seguridad nacional.
El presidente Abinader no dudó en afirmar que cualquier miembro de estas organizaciones terroristas que ingrese a territorio dominicano será perseguido, apresado y sometido a la justicia bajo las leyes antiterroristas del país. En sus palabras, «no habrá tolerancia ni consideración alguna para quienes atenten contra la seguridad y la paz del pueblo dominicano». Con este decreto, el gobierno dominicano manifiesta una postura firme frente a las bandas haitianas, que no solo han sembrado el terror en Haití, sino que también han comenzado a extender su influencia en zonas cercanas a la frontera, poniendo en riesgo la estabilidad regional.
El mandatario resaltó que la comunidad internacional, especialmente a través de la misión multinacional de seguridad en Haití (MMS), ha mostrado una preocupación limitada ante la tragedia humanitaria y de seguridad que enfrenta el vecino país. Abinader criticó abiertamente el escaso apoyo que ha recibido esta misión, que está liderada por Kenia, y que, según él, ha sido insuficiente para frenar el avance de las bandas armadas que controlan gran parte de Haití, especialmente la capital, Puerto Príncipe, y otras regiones del sur del país.
La situación de inseguridad en Haití ha alcanzado niveles alarmantes. En 2023, más de 5,000 personas fueron asesinadas a manos de las bandas armadas, un dato que refleja la magnitud de la violencia que azota al país. A pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional, la misión de seguridad, compuesta por fuerzas extranjeras, no ha logrado estabilizar la situación. Esta falta de efectividad ha sido uno de los puntos de crítica del presidente Abinader, quien advirtió que la comunidad internacional no ha hecho lo suficiente para detener el avance de las organizaciones criminales.
El presidente dominicano también destacó el contraste entre la impotencia de las fuerzas internacionales y el descaro con el que operan los líderes de las bandas haitianas. Un claro ejemplo de esto fue la reciente aparición pública de Jimmy Chérizier, conocido como ‘Barbecue’, jefe de la banda Vivre Ensemble, quien disfrutó del carnaval haitiano mientras estaba rodeado de policías que, aparentemente, no podían hacer nada para detenerlo. Este hecho pone de manifiesto la impunidad con la que actúan las bandas, incluso frente a las autoridades locales.
Para dar mayor respaldo a la declaración de las bandas haitianas como terroristas, Abinader hizo referencia a la Ley 155-17 sobre Terrorismo, promulgada en 2017. Esta legislación, alineada con los estándares internacionales, tiene como principal objetivo prevenir y sancionar los actos de terrorismo y el financiamiento de actividades terroristas. La ley establece un marco legal claro para la persecución de quienes financian, organizan o participan en actos violentos que alteren el orden público, tal como sucede con las actividades de las bandas criminales en Haití.
Con esta ley, la República Dominicana refuerza su capacidad para actuar contra el crimen transnacional y proteger su territorio de los efectos de la violencia que desborda las fronteras. El decreto firmado por Abinader establece que cualquier individuo vinculado a actividades terroristas, especialmente aquellos involucrados en el tráfico de armas o en la planificación de atentados, será procesado bajo la normativa establecida por la Ley Antiterrorista.
La declaración de las bandas haitianas como terroristas refleja la creciente preocupación de la República Dominicana por los efectos que la crisis en Haití tiene sobre su seguridad interna. Las autoridades dominicanas están alertas y preparadas para tomar todas las medidas necesarias para garantizar que la violencia no cruce la frontera. Sin embargo, el gobierno también subraya que este es un problema que no puede resolverse solo a nivel nacional. Es imprescindible un compromiso más firme y efectivo de la comunidad internacional para apoyar la estabilización de Haití y frenar el avance de las bandas armadas.
El presidente Abinader concluyó su discurso reiterando su compromiso con la seguridad de los ciudadanos dominicanos y el fortalecimiento de las políticas migratorias. «La paz y la seguridad del pueblo dominicano no están en negociación», afirmó, dejando claro que el gobierno actuará con firmeza frente a cualquier amenaza que surja desde el vecino país.