Somos Pueblo | La reciente licitación realizada por la Oficina Metropolitana de Servicios de Autobuses (OMSA) para el remozamiento de su flotilla ha generado diversas reacciones en la sociedad. El proceso, que asciende a casi 29 millones de pesos, tiene como objetivo la pintura de 31 unidades de transporte, una cifra que diversos sectores califican como elevada.
Las críticas se han centrado en lo que algunos perciben como un gasto desproporcionado para labores de mantenimiento estético. Según estimaciones basadas en el monto total, el costo individual por cada autobús se aproximaría al millón de pesos, lo que ha despertado inquietud sobre el uso eficiente de los recursos públicos destinados al transporte.
Ciudadanos y representantes de la sociedad civil han expresado su descontento, señalando que estas inversiones deberían priorizar mejoras operativas directas para los usuarios. Consideran que, ante las necesidades actuales del sistema, destinar estas sumas a la apariencia externa de los vehículos requiere una justificación técnica y financiera más transparente.




