Somos Pueblo — Un análisis económico revela que, entre 2020 y 2025, la minería aportó apenas un 2% al PIB nacional, frente a un 16% generado por el turismo. En San Juan, el debate trasciende lo financiero para centrarse en la preservación de la Cordillera Central, declarada reserva por la UNESCO, la cual funciona como una esponja natural que garantiza el suministro de agua y la estabilidad del ciclo hidrológico en toda la región sur del país.
La ejecución de proyectos mineros subterráneos en estas montañas conlleva el riesgo de fracturar este sistema hídrico, drenando acuíferos y disminuyendo el caudal de los ríos debido a la supuesta pérdida de retención del suelo. Expertos advierten que una montaña perforada pierde su capacidad de liberar agua gradualmente, lo que podría provocar sequías severas o inundaciones repentinas, además de generar peligros de subsidencia y daños irreparables en las fallas geológicas de la zona de San Juan.




