Somos Pueblo.- La Fenacerd manifestó su consternación ante el apagón general que afectó gravemente a las micro, pequeñas y medianas empresas. Se informó que las pérdidas directas en el sector se estiman en unos RD$300 millones por daños en productos y ventas paralizadas. Se alega que muchos negocios, como colmados y carnicerías, están al borde de la quiebra por la ruptura de la cadena de frío. Se presume que este golpe al pulmón de la economía dominicana requiere atención inmediata de las autoridades.
Adicionalmente, se reportaron gastos por RD$135 millones en combustible para mantener operativos los sistemas de respaldo durante la falla del sistema. Se informó que el presidente del gremio, José Díaz, calificó la situación como devastadora para los pequeños centros de servicios que carecen de infraestructura energética. Se alega que el costo operativo se disparó mientras la productividad se mantuvo nula durante las horas de oscuridad total. Se presume que la falta de estabilidad eléctrica está drenando el capital de trabajo de los comerciantes.
Ante la recurrencia de estos eventos, la Fenacerd solicitó una investigación minuciosa para descartar cualquier hipótesis, incluso la de supuestos sabotajes. Se informó que al gremio le preocupa que estas fallas sistémicas busquen hacer daño a la gestión gubernamental y desestabilizar la paz social. Se alega que la frecuencia de estos incidentes técnicos debe ser analizada bajo una lupa de seguridad nacional para determinar negligencias. Se presume que intereses externos podrían estar detrás de estas interrupciones que empañan el crecimiento económico.
Finalmente, el gremio instó a reforzar la vigilancia en las líneas estratégicas y a publicar un informe técnico transparente sobre el origen del colapso. Se informó que solicitan establecer canales de apoyo para los productores que han visto afectado su patrimonio por la falta de energía. Se alega que el empresariado dominicano exige un servicio eléctrico que esté a la altura del dinamismo y la inversión que realizan. Se presume que sin una garantía de estabilidad, el sector comercial seguirá enfrentando riesgos inasumibles para su supervivencia.



