El caso de Zeneida Muñoz, una joven de 23 años que sobrevivió a un ataque en el que recibió 42 puñaladas presuntamente a manos de su expareja, ocurrido en enero pasado en el sector Bella Vista, en Santiago, ha generado serios cuestionamientos sobre los mecanismos de protección a las víctimas dentro del sistema de justicia dominicano.
La joven, quien logró sobrevivir pese a la gravedad de las heridas, presenta condiciones de salud mental, lo que ha puesto en el centro del debate la capacidad del sistema judicial para ofrecer una respuesta adecuada y oportuna a víctimas en situación de especial vulnerabilidad. El caso ha sido citado como un ejemplo de las debilidades existentes en la prevención, seguimiento y protección efectiva de personas que enfrentan riesgos elevados, particularmente en contextos de violencia de género.
Diversos sectores han señalado que este hecho, aún bajo investigación, evidencia la necesidad de revisar los protocolos de atención y protección a víctimas, especialmente aquellas con condiciones de salud mental, a fin de garantizar su seguridad y el acceso efectivo a la justicia, sin que ello implique adelantar juicios ni conclusiones sobre las responsabilidades penales del proceso en curso.



