23.8 C
Santo Domingo
jueves, abril 3, 2025

El crecimiento de asentamientos haitianos irregulares en Mata Mosquito agrava el abandono del sector

- Anuncio -

Somos Pueblo.- El sector Mata Mosquito, ubicado en el Hoyo de Friusa en Bávaro, se mantiene como una de las zonas más vulnerables, marginadas y desatendidas del municipio turístico más emblemático del país. Surgido tras un desalojo que dio paso a la construcción de un campo de golf, este asentamiento improvisado hoy enfrenta condiciones críticas que combinan insalubridad, hacinamiento, informalidad e inseguridad, poniendo en riesgo no solo a sus habitantes, sino a la imagen y estabilidad de la región.

Aunque su nombre evoca una problemática evidente —la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue—, los problemas del sector van mucho más allá de la salud pública. Vertederos improvisados, quema frecuente de basura y cúmulos de desperdicios provenientes de complejos turísticos cercanos han convertido a Mata Mosquito en un símbolo del deterioro urbano y social en una zona que debería ser ejemplo de desarrollo sostenible.

No existen estadísticas precisas sobre cuántas personas habitan en Mata Mosquito, ni cuántas viviendas conforman el sector. El Estado tampoco tiene registros claros sobre la identidad de los residentes, muchos de los cuales son inmigrantes, en su mayoría haitianos, algunos de ellos adoptando la nacionalidad dominicana o transmitiéndola a sus hijos. Es común ver a niños ondeando la bandera tricolor o a madres enseñando a sus hijos a hablar español, en un intento de arraigo y supervivencia.

Las casuchas levantadas con materiales reciclados, la entrada constante de camiones recolectores informales, y una economía basada en el reciclaje y la informalidad reflejan el nivel de precariedad. A estos factores se suman salones de belleza improvisados, negocios de subsistencia y espacios marcados por la prostitución visible. En ese contexto, el barrio Kosovo —adyacente a Villa Playwood— comparte una realidad similar, con alta presencia de letreros en creole y dinámicas sociales igualmente vulnerables.

Entre el estigma y la realidad

La percepción sobre la delincuencia en Mata Mosquito ha sido alimentada por denuncias, rumores y estereotipos. Algunos reportes han vinculado la zona con actividades delictivas y la supuesta presencia de líderes de mafias haitianas. Sin embargo, residentes entrevistados consideran que esas versiones no reflejan la realidad actual del sector.

“Aquí las cosas no son como se dice. Los altos niveles de delincuencia eran antes, no ahora”, aseguró una mujer que trabaja en uno de los salones del lugar. A su juicio, la estigmatización responde a una narrativa que ignora el esfuerzo cotidiano de quienes allí viven por mantener cierta estabilidad y convivencia, a pesar de las condiciones de abandono.

Aunque reconocen que el control en la zona es limitado y que la falta de identificación y documentación abre brechas de informalidad, rechazan la idea de que se trate de un núcleo criminal. “Sabemos que no estamos en nuestro país, pero tampoco podemos regresar al nuestro. Allá nos están matando”, agregó.

Un llamado que no ha sido escuchado

Desde hace años se han levantado voces de alerta sobre los riesgos que implican comunidades como Mata Mosquito en las inmediaciones de polos turísticos. En diversas ocasiones se ha advertido sobre las consecuencias sanitarias, sociales y económicas de permitir el desarrollo de barrios sin servicios básicos ni control estatal.

Se ha señalado que estos focos de marginalidad, insalubridad, prostitución y criminalidad afectan negativamente la imagen del destino turístico de Bávaro-Punta Cana, cuya economía depende en gran medida de la percepción de seguridad, limpieza y orden.

Pese a los reclamos, las condiciones descritas no solo persisten, sino que se han agravado con el tiempo, al compás del crecimiento desordenado y la falta de intervención sistemática de las autoridades.

Una comunidad en el margen

Mata Mosquito no está “al fondo” del Hoyo de Friusa como muchos creen, sino a unos diez minutos en vehículo, si se accede por la marginal sin tomar atajos. Aun así, su cercanía geográfica con centros turísticos contrasta con el abismo institucional que lo separa del resto de la ciudad.

El Estado, en sus distintos niveles, no ha asumido una política clara respecto a la urbanización irregular que se expande en zonas de alto valor estratégico para el país. Mientras tanto, miles de personas viven allí sin registro, sin servicios, sin presencia policial estable, sin programas sociales y sin una salida clara hacia la regularización.

Mata Mosquito representa una de las tantas zonas grises del modelo de desarrollo turístico dominicano. Su permanencia y deterioro reflejan las contradicciones entre crecimiento económico y exclusión social. A pesar de las advertencias, de los reportajes y de los reclamos comunitarios, la situación continúa sin respuesta concreta.

- Anuncio -

TOP DE ESTA SEMANA

Artículos Relacionados

`); };