Somos Pueblo.- El reconocido actor estadounidense Val Kilmer, célebre por su versatilidad y por interpretar papeles memorables como Iceman en Top Gun, Batman en Batman Forever y Jim Morrison en The Doors, falleció este martes en Los Ángeles a los 65 años, según informó su hija Mercedes Kilmer. El actor murió a causa de una neumonía, acompañado por familiares y amigos cercanos.
Kilmer había enfrentado desde 2014 un largo proceso de recuperación tras ser diagnosticado con cáncer de garganta, lo que requirió dos traqueotomías y afectó significativamente su capacidad para hablar. A pesar de las secuelas físicas, continuó activo en el medio artístico y se mantuvo presente en proyectos vinculados a su legado cinematográfico, como el documental autobiográfico Val, estrenado en 2021.
Una carrera marcada por la intensidad y el riesgo
Val Kilmer fue admitido como el estudiante más joven en su época en la prestigiosa Escuela Juilliard, donde se formó en arte dramático antes de lanzarse a la pantalla grande. Su debut cinematográfico llegó con la comedia de espías Top Secret! en 1984, donde demostró su destreza para la parodia. Un año después, reafirmó su capacidad cómica con Real Genius, consolidando su presencia como joven promesa del cine estadounidense.
Sin embargo, fue su papel como el carismático y competitivo piloto «Iceman» en la icónica Top Gun (1986), al lado de Tom Cruise, el que lo catapultó al estrellato internacional. Desde entonces, su carrera dio un giro hacia personajes más complejos y oscuros, que alternaban entre la acción, el drama y la introspección.
Durante la década de los noventa, Kilmer protagonizó películas que definieron su estilo actoral: fue Doc Holliday en Tombstone (1993), un excéntrico ladrón de bancos en Heat (1995) junto a Al Pacino y Robert De Niro, y se convirtió en el rostro del legendario superhéroe en Batman Forever (1995), un rol que asumió en un momento crucial de su carrera, aunque no exento de críticas y controversias.
También encarnó al mítico vocalista de The Doors, Jim Morrison, en la cinta dirigida por Oliver Stone, donde ofreció una de sus interpretaciones más intensas y arriesgadas, ganándose el reconocimiento de la crítica por su entrega total al personaje.
Un espíritu libre dentro y fuera del cine
Kilmer fue conocido tanto por su talento como por su carácter poco convencional. Su independencia artística lo llevó a rechazar papeles importantes o a involucrarse de forma exigente en la preparación de sus roles, generando tanto admiración como tensiones dentro de la industria. Esa actitud desafiante se reflejaba también en su vida personal y espiritual, marcada por búsquedas profundas, exploraciones religiosas y un proceso de introspección que se acentuó tras su enfermedad.
En el documental Val, donde el actor muestra archivos personales grabados durante toda su vida, se abre una ventana íntima a su historia, sus contradicciones, y su proceso de sanación emocional y física. En uno de los pasajes más conmovedores, Kilmer reflexiona: “Me he comportado mal. Me he comportado valientemente. Me he comportado de manera extraña para algunos. No niego nada de esto y no tengo remordimientos porque he perdido y encontrado partes de mí mismo que nunca supe que existían”.
Una despedida con legado
Más allá de su aspecto enigmático y de las etapas difíciles que enfrentó en su carrera, Val Kilmer dejó una huella duradera en el cine de los años 80 y 90. Su versatilidad actoral, su entrega en cada papel y su disposición a asumir riesgos lo convirtieron en un intérprete difícil de encasillar, y al mismo tiempo, en una figura de culto para generaciones de cinéfilos.
La noticia de su fallecimiento ha provocado una oleada de mensajes de condolencia por parte de colegas de la industria y admiradores en todo el mundo. Su hija, Mercedes Kilmer, también actriz, ha sido una figura clave en acompañar y visibilizar los últimos años de vida de su padre, marcados por su lucha contra la enfermedad, pero también por la búsqueda de redención y paz.
