Mientras era candidato a la presidencia, y ahora que se va, Danilo Medina ha dicho que lo único que quiere luego de abandonar su cargo es que los dominicanos lo miremos a los ojos y le digamos “gracias presidente Danilo Medina, porque por usted he mejorado mi vida”. Hoy queremos extender a nuestro presidente saliente, un pequeño listado algunas de las cosas de las cuales estamos agradecidos en su gestión.

Lo primero que queremos agradecerle, presidente Danilo Medina, es que inmediatamente asumió el cargo, hizo un gran borrón y cuenta nueva. Ninguno de los casos de corrupción del gobierno de Leonel Fernández fue llevado a la justicia con la intención de buscar una condena.   

Gracias presidente Danilo Medina, por secuestrar el periodismo dominicano, y preñar la radio, la televisión y la prensa escrita de mercenarios de la comunicación a su disposición. Durante estos 8 años, sus bocinas trataron de tergiversar la realidad dominicana, defendiendo lo indefendible, y vendiendo un país ilusorio creado la Dicom, que sólo existe en el imaginario palaciego.

Debemos agradecerla también, señor presidente, que nos devolviera a la época en que se perseguía y acosaba a los periodistas disidentes. Marino Zapete y Altagracia Salazar nos harán recordar cómo usted trató a quienes no quisieron arrodillarse ante usted.

Gracias presidente Danilo Medina por crear una nueva clase social y económica: los peledeístas. Si en algo fue efectivo su gobierno fue sacando miembros de su partido de la pobreza, y elevándolos a la cúspide económica de nuestra sociedad. Las porosas manos de sus compañeros se llevaron entre las uñas una gran parte de los fondos administrados por su gestión, tomando junto con los recursos del estado, la esperanza del pueblo dominicano de mejorar su calidad de vida.

Le agradecemos, presidente Danilo Medina, el permitir que sus compañeros depredaran nuestro medio ambiente como nunca antes se había hecho. Ningún presidente había sido tan irresponsable de permitir que se hiciera lo que aquí se ha hecho, con la tala masiva de árboles en áreas protegidas, y la extracción de material de los ríos para ser usados en construcción. Igual le damos las gracias por regalar a sus compañeros la mitad de los terrenos del país, despojándonos a todos de nuestro patrimonio como dominicanos, para que los suyos puedan vivir el resto de sus vidas como millonarios.

Gracias presidente Danilo Medina, por guardar silencio cuando sangre machó su gestión. Debe haber retumbado en su despacho en el Palacio Nacional el disparo con el que un joven arquitecto se quitó la vida en OISOE, producto del chantaje de sus funcionarios corruptos. Igual con Yuniol Ramírez nos comimos su silencio mientras los funcionarios que usted colocó en la OMSA le dieron muerte y lo intentaron desaparecer en un rio.

Gracias presidente Danilo Medina por establecer la corrupción como su principal política de estado. Los negocios de los suyos se colocaron por encima de las necesidades del país. Permitió que se instalara en nuestro país el departamento de sobornos de Odebrecht, convirtiéndonos en la vergüenza de América Latina. Igual, muchas gracias presidente, por ordenar el pago de 500 millones de pesos del Estado Dominicano a Joao Santana, cuando este se encontraba preso en Brasil por corrupción.

Le damos las gracias, presidente Danilo Medina, por lograr establecer de manera efectiva un régimen de impunidad total en nuestro país. Para sus compañeros de partido no existían las leyes; ser peledeísta significó estar por encima del bien y del mal. Si se hacía público que algún funcionario había violado la ley, el Ministerio Público fingía no haber escuchado. Noventa y dos millones de dólares fueron entregados en sobornos en la cara suya y la del procurador, y nadie de su gobierno ha sido llamado a responder por esa gran estafa a nuestro país.

Gracias presidente Danilo Medina, por llevar este país casi al límite del endeudamiento sostenible. No les bastaba a sus compañeros con despojarnos de los impuestos que pagamos, así que hipotecaron el futuro de nuestro país para engordecer las ya grandes fortunas de sus colaboradores.  Duraremos décadas pagando con nuestro sudor lo que hoy ustedes se llevan en sus bolsillos como si fuera un botín.

Gracias también, presidente Danilo Medina, por intentar hundir este país, imponiendo como candidato a una persona sin talento, corrupta, sin conocimiento de estado y posiblemente con limitaciones intelectuales para que dirija el país. Su adicción al poder lo llevó al punto de utilizar sin ningún tipo de escrúpulos los recursos del estado para colocar este títere, con graves acusaciones documentadas de corrupción, y así usted perpetuarse a través de él. Se intentó comer otra vez un tiburón en descomposición.

Gracias presidente Danilo Medina, por politizar una tragedia tan grande como el COVID-19. Nunca olvidaremos la hipocresía de recomendar a las personas que se queden en sus casas, mientras los alicates de su delfín salían en horarios nocturnos a repartir con fines proselitistas insumos comprados con fondos públicos, ya sea directamente, o sustraídos previamente a través de la corrupción.

La maldad de su gobierno llegó a tal punto que intoxicó nuestros pulmones cuando se incendió Duquesa. Muchos pensaban que era basura lo que se quemaba, pero algunos sabemos que era la corrupción que ardía y se descomponía. Por no ponerle frenos a los negocios de sus compañeros, tuvimos que inhalar y exhalar basura por semanas. Su corrupción, señor presidente, nos entró hasta por la nariz.

En conclusión, Presidente Danilo Medina, queremos agradecerle por todo. Usted tuvo la oportunidad de darle un giro a este país y la echó a la basura. Por eso lo botamos a usted y a sus secuaces las pasadas elecciones. Derrotado, y entre escándalos que involucran hasta a su familia, no tiene la dignidad de ir a entregar la presidencia frente a la Asamblea Nacional. Lo recordaremos como el presidente más corrupto de la historia, el que ni a sus hermanos les puso freno. Si algo es cierto, es que la posición le quedó grande; usted no merece haber sido presidente de este país. Por ello, se va como merece, con el rabo entre las piernas y por la puerta de atrás del Senado, para que nadie lo vea. Por todo lo mencionado, siempre lo tendremos en el único lugar que usted se ganó en estos 8 años; el zafacón de la historia dominicana.

 

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