A solo días de las elecciones extraordinarias Presidenciales y Congresuales, el panorama nacional es cada vez más claro y evidente, el país grita cambio, sin embargo persiste una pesada niebla que se cierne sobre este proceso que nos ha consternado.

Cuan difícil y traumático para el país ha sido este proceso, que ademas de lo que hemos vivido como nación frente al mundo en apenas meses de iniciado el año 2020, año el que sin dudas remonta una marca a su paso e indiscutible cicatriz histórica dejará, se lucha no solo contra los embates propagandísticos disfrazados de emergencias, toques de queda, “ayudas” y demás artículos de escenografía por parte del oficialismo, también el pulso contra una institución que sigue poniendo el dedo en la llaga y haciendo presion al país.

Una vez más somos víctimas de “irregularidades” que debilitan garantías y derechos ciudadanos tanto dentro como fuera de nuestro territorio. Sin respuestas a nuestros compatriotas en otros litorales que ademas de representar el casi 8% del padrón, son actores principales en la economía Dominicana que merecen mas que respuestas, soluciones.

Por otro lado, en medio de una emergencia sanitaria, somos blanco de una campaña de terror por parte del oficialismo, con el objetivo primordial de evitar el voto masivo de todos los sectores, ademas del aplastante y descarado uso de los recursos del estado. La JCE vuelve a mirar a otro lado, hacer caso omiso de las miles de denuncias documentadas de todas las maneras y formas.

Lo sectores empresariales en la misma fría, apática y cómoda posición, a la que agregaría irresponsable, también siendo testigos del frenesí del asistencialismo anti ético y proselitista sin culpas.

La sociedad Dominicana debe saber que camina hacia el umbral de su prueba mas desafiante y delicada en los últimos 40 años, decidir entre un cambio o la posibilidad de la instauración indefinida de dictadura partidista liderada por actores sin escrúpulos.

Nos queda una sola alternativa, levantarnos a votar, negarnos a quienes quieren elegir por nosotros, negarnos a quienes nos intentan callar, y a quienes nos quieren imponer un sistema que promueve la decadencia y que coarta la dignidad.

En mis 41 años, y 8 de luchas ciudadanas, nunca sentí una necesidad más urgente que la de hoy, para apelar a la conciencia de todos los que portamos un sentimiento por lo nuestro, nuestro orgullo, nuestro cielo, verdes paisajes, por la tierra que nos regaló nuestra bandera y por la que muchos nunca hemos dudado defender.

¡VOTA! Pero hazlo con conciencia.

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