De pronto las banderas dejaron de ondear, la música paró como si desconectaran los generadores alquilados que las alimentaban, los murmullos y risas cesaron…

… los implacables movimientos de las agujas del reloj nos trajeron a este momento.

El regocijo abrumador de la arrogancia y las burlescas carcajadas se han convertido en silencio y escalosfríos porque un fenómeno social se ha dado cita en la apresurada urgencia de un país sediento por dar termino a las escandalosas y descaradas “marrullas”.

En esta semana fuimos testigos y actores de la mayor manifestación social y patriótica de verdadera transformación y polarización de fuerzas políticas, la gente se empoderó sin clases ni diferencias ideológicas pues hasta militantes del partido de gobierno voto en contra. Pero una pregunta naufraga sola… ¿por qué?…

…muchos teorizan sobre un error en la elección del candidato, otros en la división partidista entre 2 líderes ególatras, yo prefiero en la que el partido de gobierno y sus miembros perdieron la capacidad de ver realidades que les provocarían una indiferencia inhumana en los últimos años, que mientras la arrogancia vanidosa se frotaba las manos, la indignación se extendía con fuerza entre los hogares de esfuerzo, trabajo y sacrificios.

Mientras la ambición era la vestimenta de moda en palacio, competía entre la élite Peledeista, el sentimiento de desprecio contagiaba a los que mantenían aceitada y en marcha la maquinaria productiva Nacional.

Perdieron el mas mínimo sentido y voluntad de servicio, entrega, liderazgo verdadero. Perdieron la razón y la naturaleza de ser gobierno, la soberbia ocupó todos los espacios.

La derrota aplastante llegó como un invitado obligatorio que esperaban no asistiera. Esperaban un milagro por encima de las mediciones mas ajenas ya que hasta esa capacidad de ver sin fanfarronería lo que les embestiría.

La sociedad Dominicana hoy tiene una enorme oportunidad de auto evaluarse, de mirar hacia atrás y reflexionar que factores y actitudes colectivas debemos asumir y cuales descartar al igual que la clase política y sus organizaciones, a revisar, cuestionar, evaluar sus valores ideológicos y morales, sus criterios, pero principalmente la vocación verdadera de sus protagonistas.

Los Dominicanos hemos dado una vez mas un lección de como un pueblo por mas que haya estado expuesto a manipulación, termina siendo sabio, implacable y soberano.

Los que vienen, deben saber que los ojos están mas abiertos y atentos que nunca, que el voto fue un acto de confianza y que a cambio esperan MUCHAS COSAS que ansían con urgencia, la recuperación de los valores, institucionalidad, decencia y JUSTICIA, entre otras mas.

Mucha gente nos ha llamado para felicitarnos a quienes adversamos al PLD, a quienes nos opusimos y nos plantamos sin ceder nunca, hemos respondido que todos hemos sido parte de una manera u otra, los responsables de esta reconquista y que debemos aprovecharla para seguir adelante unidos y con mas fe.

Yo creo que debemos abrazar y fortalecer el sentimiento patriótico que nos inspiró a todos para defender nuestra democracia y nuestra bandera, fomentar en nuestro hijos y las nuevas generaciones el amor por nuestra tierra, lo que costó y la determinación para seguirla defendiendo.

Muchas felicidades dominicanos y dominicanas.

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