Somos Pueblo | Durante el proceso judicial contra Antonio y Maribel Espaillat por el colapso de la discoteca Jet Set, Soto Mejía, padre del fallecido Simón Bolívar Soto Mejía, ofreció un desgarrador testimonio en el que solicitó al tribunal que el caso sea tipificado como homicidio voluntario bajo la figura de dolo eventual. El padre de la víctima enfatizó que las pruebas testimoniales y físicas presentadas son suficientes para demostrar que la gerencia conocía el riesgo y aun así permitió que la tragedia ocurriera.
Soto Mejía denunció ante el juez que los imputados han intentado acercarse a los familiares para negociar, acción que calificó como una autoincriminación. «A nosotros también nos mandaron a decir que querían negociar. El inocente no tiene que comprar acusadores; implícitamente ellos son culpables», afirmó con firmeza, señalando que la responsabilidad de los 236 fallecidos recae directamente sobre los hombros de los hermanos Espaillat.
El testimonio también resaltó el impacto humano y familiar de la tragedia. Simón Bolívar Soto dejó en la orfandad a cinco hijos, incluidos tres menores de edad que residen en Santiago, dos de los cuales se encuentran dentro del espectro autista. El abuelo de los niños manifestó que, aunque están luchando por el sustento y bienestar de sus nietos, la carga moral de la impunidad es insoportable, por lo que exigen una sanción que no se limite a penas menores de dos años, sino que responda a la gravedad del crimen cometido.
«Si al cielo le toca llorar de nuevo, que llore, pero que la furia de la naturaleza la descargue sobre esos dos culpables responsables de la muerte de 236 dominicanos», expresó Soto Mejía al concluir su intervención. La parte querellante confía en que la valoración de las pruebas por parte del tribunal conduzca a una condena ejemplar que siente un precedente sobre la responsabilidad civil y penal de los propietarios de establecimientos públicos frente a la seguridad de sus ciudadanos.




