Se denominan Parques de Papel a los parques nacionales que solo son protegidos en documentos, pero en la realidad no cuentan con la conservación establecida por ley, la atención requerida, ni la protección necesaria por parte de las autoridades. Esto crea una situación de vulnerabilidad que es aprovechada por inconscientes para explotar estas zonas de alto valor ecológico y de biodiversidad.

En 2014 nuestro grupo SOS AMBIENTE RD inició una serie de documentales, donde mostramos la triste realidad de estas áreas protegidas, agredidas por agricultura ilegal, caza ilegal, minería, tala indiscriminada, carbón vegetal entre otros problemas que degradan estas reservas. En nuestro primer trabajo Parques de Papel: Sierra de Bahoruco, pudimos experimentar el deterioro y descuido de este parque nacional, que desde que ingresamos en sus linderos pudimos ver la cantidad de cultivos de ciclo corto y agricultura ilegal intensiva/extensiva presente en casi toda su extensión. Desde agricultura de subsistencia hasta de exportación, hay de todo… lo más impresionante es la cantidad de kilómetros de plantación de aguacate Hass, que desde hace más de 10 años se ha cultivado ilegalmente en esta área protegida, con fines de exportación bajo la total complicidad de las autoridades de turno.

DOCUMENTAL PARQUES DE PAPEL SIERRA DE BAHORUCO:

Buscando una solución que no habíamos podido tener con nuestras autoridades locales, sometimos una instancia ante la Secretaría Ambiental del DRCAFTA, la cual aún estamos en espera de resolución, pués como dijimos anteriormente, las autoridades NUNCA han querido resolver este tema porque afectaba intereses comunes en su entorno político.

Si hablamos de Valle Nuevo, del cual produjimos el segundo documental de la serie Parques de Papel, estamos viendo en un espejo el mismo problema de las demás áreas protegidas. En este caso más violento en cuanto a agricultura industrializada, ya que los empresarios y terratenientes acaparaban terrenos inmensos, con tecnología de irrigación incluso dentro del parque nacional, secuestrando los nacimientos de los ríos con tuberías para llevar el agua a sus predios, dejando sin agua a las comunidades de las zonas bajas. Terratenientes que obtuvieron esas tierras de forma ilegítima, pues fueron dadas por el dictador Trujillo a familias allegadas para conservar esas propiedades bajo su gente de confianza. Adelantando la historia a lo que nos respecta, en los últimos 10 años hemos ganado dos sentencias del TSA sobre Valle Nuevo, una en contra de un aserradero que pretendían instalar violando la ley y otra sobre la erradicación de TODA explotación ilegal en el territorio de este parque nacional. Esta última no ha sido cumplida por las autoridades, a pesar de ser dada hace 1 año y 6 meses, la misma fue ignorada por el pasado ministro quien prefirió impulsar la agricultura ilegal aportando incluso plántulas de aguacate para que sembraran en la parte sur, Ocoa. Cbe destacar que gracias a la lucha del sector ambiental, logramos que la parte Norte fuera desalojada y ya se ve la recuperación de esa zona, antes explotada ilegalmente y totalmente degradada.

DOCUMENTAL VALLE NUEVO:

El parque nacional Los Haitises tampoco se escapa de esta maldición, en su interior, la tumba y quema para agricultura provoca una rápida degradación de su entorno, además de los problemas externos de producción ilegal de carbón vegetal, contaminación, pesca ilegal, caza ilegal, que ha impactado los manglares y ecosistemas costeros afectados por la incidencia de todas estas actividades. Todas las áreas protegidas, se ven en el mismo espejo de problemas, que a través de la historia no han sido enfrentados de manera responsable para su mitigación y control.

Absolutamente todas las áreas protegidas sufren problemas muy similares que se resuelven con la voluntad de las autoridades y la colaboración de la población. A través de la educación ambiental en todos los niveles, se puede construir una consciencia colectiva en los dominicanos, para que comprendan la importancia de la conservación de nuestro medio ambiente, que de este depende nuestra supervivencia. La ignorancia y la pobreza en las comunidades rurales cercanas a áreas protegidas, lleva a los campesinos a actividades de subsistencia que impactan negativamente, pero si estos reciben las informaciones y capacitación para poder entender que hay formas sostenibles, se les incentiva para ser guardianes de estos importantes lugares convirtiéndolos en aliados de la conservación.

Tenemos la esperanza en que las nuevas autoridades, continúen con el mismo ímpetu con el que iniciaron sus gestiones, a trabajar por la solución de estos problemas de forma definitiva. Que a diferencias de las pasadas gestiones gubernamentales, se le dedique el tiempo y la responsabilidad necesaria para hacer cumplir la ley 64-00, a manejar minuciosamente las áreas protegidas contempladas en el SINAP y a fortalecer los controles necesarios para la protección de las mismas.

De nuestra parte, como sociedad civil, continuaremos colaborando en todo lo necesario para lograr nuestros objetivo como país en cuanto a la consevación de nuestros parques nacionales y biodiversidad. Juntos, podemos lograr las transformaciones positivas que tanto soñamos en República Dominicana.

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