La República Dominicana por fin ha despertado. Luego del fracaso de las elecciones ordinarias municipales, la población ha salido a las calles a protestar. Si bien las protestas se han centrado en reclamo de explicaciones por este proceso fallido, esto ha sido sólo la gota que derramó el vaso. Estamos en presencia de una explosión social, un desahogo por un gran número de fallos fundamentales que en nuestra sociedad.

La anulación de las elecciones es una situación seria y delicada; debe investigarse a fondo lo que pasó, encontrarse los culpables y someterlos a la justicia. Eso no se puede quedar así. Exigiremos a las autoridades correspondientes explicaciones y pruebas. Si intentan construir un relato para eximir a los verdaderos responsables, seguiremos en las calles protestando. Los casi cuatro mil millones de pesos que costó el montaje de las elecciones salieron de nuestros bolsillos, y nos duele mucho. Pero esto es sólo el comienzo de una serie de reclamos que exigimos a nuestras autoridades, que nos afecta en especial a los jóvenes, pero que se sufren en toda la sociedad. Entonces, ¿por qué protestamos los jóvenes?

Una de las principales causas es la impunidad; raíz de casi todos los problemas en el país. Es imposible que se generalice la corrupción en una sociedad si no hay impunidad que la mantenga. En este país no hay consecuencias; vemos día tras día como los miembros del partido de gobierno amasan inmensas fortunas que no pueden explicar, y nadie les pide explicaciones. Nosotros sabemos que ese dinero sale de nuestros impuestos, y no vamos a permitir que nos roben más.

Protestamos también porque necesitamos un Ministerio Público independiente. ¿Cómo es posible que un periodista denuncie con documentos oficiales que un candidato a la presidencia aprobó más de doce mil millones de pesos en contratos ilegales, y que sea quien denuncia el que se sienta en el banquillo de los acusados? La justicia del país se encuentra secuestrada en manos de delincuentes, encabezados por Jean Alain Rodríguez. Protestamos para que este renuncie, y que alguien independiente y con dolo por nuestro país persiga a estos corruptos, y cuide los intereses de nuestro país.

Ya nos cansamos de ver cómo semana tras semana surgen grandes escándalos de corrupción, y nadie hace nada al respecto. Queremos que los verdaderos culpables de Odebrecht caigan presos, y exigiremos al próximo gobierno que investigue las obras que sabemos que este gobierno dejó de investigar.

Los jóvenes protestamos por la gran deuda pública que recibimos de parte de estos gobiernos irresponsables. Han financiado con deuda externa los grandes déficits en el gasto público, que al final se terminan robando. Estamos cansados de que tomen dinero prestado fuera, lo pongan en sus cuentas, y pretendan que lo paguemos nosotros. Ya han hipotecado una parte importante de nuestro futuro, y no permitiremos que lo sigan haciendo más.

Protestamos porque exigimos decencia de la casta gobernante. Sabemos cómo usan el dinero de nuestros impuestos para comprar la conciencia de los más necesitados con electrodomésticos, cajas de comida y tarjetas con ayuda económica. No nos negamos a que ayuden a quienes más lo necesitan; pero hacerlo con fines electorales es algo vil y bajo, y que además no vamos a permitir.

Las protestas son también por la calidad del gasto público. Es sabido por todo el mundo como los funcionarios ponen a toda su familia a cobrar en el gobierno, y como se asignan a sí mismos choferes, asistentes, yipetas y sueldos de lujo, mientras que muchos hospitales no tienen camas suficientes para atender a las personas. Esto tiene que parar, los jóvenes no seguiremos permitiendo que se roben así el futuro del país.

Protestamos porque tenemos un presidente mudo, que entiende que no tiene que dar nunca ninguna explicación a la sociedad. Haremos ver al presidente que él es nuestro empleado, y que así como se puso ahí, podemos en cualquier momento quitarlo. Danilo se dará cuenta que tiene que dar la cara ante todas las sinvergüencerías de sus funcionarios cuando nosotros las queramos, y que estaremos pendientes que así sea. Tendrá que darse cuenta él mismo de que hay líneas que no se pueden cruzar.

En fin, protestamos porque tenemos fe en el futuro, pero sabemos que si hoy no hacemos nada, mañana será demasiado tarde. Queremos saber qué pasó el domingo, y que haya consecuencias. Queremos democracia e institucionalidad. Queremos transparencia y rendición de cuentas. Queremos que se acabe la corrupción sin castigo. Pero lo que más queremos los jóvenes, es una sociedad con decencia, y estamos más que dispuestos a luchar por ella. ¡Qué orgullo me hace sentir mi generación

 

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