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lunes, febrero 23, 2026

Que no se quede en teoría

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Somos Pueblo – La semana pasada, el tristemente célebre Seguro Nacional de Salud anunció “Senasa Integra”, definido por la propia ARS como un programa para garantizar cobertura integral de diagnóstico, terapias y seguimiento clínico para personas dentro del espectro autista con énfasis en la primera infancia, logrando así el diagnóstico oportuno.

Desde Somos Pueblo hemos aprendido sobre el tema y nos hemos sumado a las familias, medios e influencers que reclaman políticas efectivas para esta población, de la cual no se tiene siquiera un número para determinar las acciones en su favor en busca de mejorar su calidad de vida.

La única estadística oficial del autismo en República Dominicana la reveló el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos en 2008, estableciendo que (no exactamente) un 1.14 por ciento de la población vivía con TEA, sin embargo, en los últimos años, y sin una causa verificable, los casos han crecido de manera exponencial, llegando a países como Estados Unidos a uno por cada 34 nacidos vivos.

Es decir, siendo conservadores, el autismo afecta a más de 125 mil personas en nuestro país, de las cuales la mayoría no tiene acceso a diagnóstico, tratamiento, ni ayuda por parte del Estado dominicano, que se había quedado en leyes sin aplicar, en políticas vacías y discursos políticos para enfrentar el problema, lo que parece que solo será hasta ahora.

Es obvio que tras el desfalco de los más de 15 mil millones de pesos que ha sacudido al Senasa, la mejor de las estrategias era revolucionar la ARS estatal con algo impactante, que le subiera los puntos y que hiciera ver que en verdad está preocupado por la salud de sus afiliados, en especial, con una población vulnerable como la autista.

No nos sorprendería si se tratara una vez más de politiquería barata y simple retórica, pero esperemos que no lo sea porque después de haberse burlado de la gente a costa de su salud, los políticos a cargo tendrían que llegar a un nivel plus ultra de la deshumanización, incluso mayor que el que han demostrado, para también burlarse de la esperanza de estas familias.

“No hay mal que por bien no venga”. Si esto es lo positivo que sacaremos del más grande caso de corrupción estatal descubierto hasta ahora lo recibimos. Pero estaremos vigilantes. Vigilantes de que no se trate de un fraude, ni de relaciones públicas y que en verdad el programa que busca ampliar las coberturas para ese sector poblacional funcione.

La cobertura de las terapias que ofrece esta propuesta son más que necesarias para las familias azules, como se les denomina a las que tienen un miembro dentro del espectro, puesto que se necesitan de cuatro en adelante al mes con costos que inician en los dos mil pesos, haciendo un hoyo mayor a la maltrecha economía de los dominicanos.

Miramos con fe esta iniciativa que arrancará en el próximo mes de marzo, pero a la vez con escepticismo como lo hacemos ante cualquier anuncio que ha emanado de los gobiernos dominicanos en el pasado reciente.

Estamos conscientes de que el sistema no funcionará a la perfección al inicio, en especial por las fallas que tiene y nuestra propia idiosincrasia. Solo pedimos que no se juegue con la necesidad de los necesitados, ni con la esperanza de aquellos a los que solo eso les queda para aferrarse. No nos quedemos en la teoría y empecemos a hacer un cambio real por quienes verdaderamente lo necesitan.

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