Somos Pueblo. — Cansados de cinco años de irregularidades en el suministro de agua potable, los residentes del residencial Las Bienaventuranzas tomaron las calles este viernes para exigir una solución definitiva a esta problemática. Con pancartas en mano y bajo la lluvia, los manifestantes demandaron que la constructora Bisonó cumpla con la promesa de garantizar el servicio de agua las 24 horas del día, tal como fue ofertado al momento de adquirir sus viviendas.
Los afectados denuncian que la escasez de agua ha alterado significativamente su vida cotidiana, dificultando tareas domésticas esenciales y comprometiendo su higiene personal. Según relataron, el problema se agravó cuando el suministro del residencial fue compartido con otros proyectos habitacionales cercanos, como los residenciales Juan Rafael y Jardines del Arroyo.
«Nos vendieron un proyecto con agua permanente, pero nos engañaron. Desde que conectaron otros residenciales, el servicio ha sido un desastre. Llevamos años pidiendo que arreglen las bombas, pero no hacen caso», expresó una de las manifestantes, identificada como Sarah.
Las quejas de los residentes no se limitan solo a la falta de agua, sino también a la calidad del líquido que llega esporádicamente a sus hogares. Según denunciaron, cuando logran recibir agua, esta suele tener un fuerte olor y aspecto turbio, lo que les obliga a comprar botellones para sus necesidades básicas.
Ante la crisis, muchas familias han tenido que recurrir a la compra de agua embotellada o a la extracción de líquido de pozos subterráneos. Sin embargo, esta última opción no es una solución viable a largo plazo debido a fallas eléctricas constantes y a la falta de mantenimiento de las bombas.
«Aquí, si no nos mandan agua, va a haber candela», advirtieron los manifestantes, quienes aseguran que la situación ha llegado a un punto insostenible.
Las amas de casa, una de las principales afectadas por la escasez, denunciaron que se ven obligadas a destinar parte de su presupuesto familiar a la compra de agua para cocinar, lavar y asearse. «Nos prometieron agua las 24 horas del día, pero pasamos semanas sin una sola gota. Cuando finalmente llega, es por una o dos horas y con un olor insoportable. No podemos seguir viviendo así», manifestó otra residente.
Como parte de sus reclamos, los moradores de Las Bienaventuranzas exigieron que su sistema de abastecimiento de agua sea desconectado de los residenciales Juan Rafael y Jardines del Arroyo. Alegan que el aumento en la demanda ha generado una sobrecarga en la infraestructura, dejando a su comunidad en una situación de desabastecimiento constante.
«Antes de que nos conectaran a esos otros residenciales, teníamos agua sin problemas. Ahora, ni siquiera nos toman en cuenta. Queremos que nos devuelvan nuestro pozo y que Bisonó se haga responsable de lo que prometió», afirmó uno de los manifestantes.
Hasta el momento, la constructora Bisonó no ha emitido una respuesta oficial sobre las denuncias de los residentes. Sin embargo, los afectados insisten en que no cesarán sus protestas hasta obtener una solución concreta y definitiva.
Expertos en urbanismo han señalado que el problema podría estar vinculado a una planificación inadecuada del sistema de distribución de agua, lo que ha generado una insuficiencia en el caudal disponible para abastecer a todas las viviendas. En este sentido, recomiendan una auditoría técnica para evaluar la capacidad de la infraestructura actual y determinar si es necesario invertir en nuevas soluciones de abastecimiento.
Por otro lado, la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD) ha sido señalada por los residentes como una de las entidades que debería intervenir para garantizar el acceso al agua potable en la zona. No obstante, hasta el momento no se ha confirmado ninguna acción concreta por parte del organismo.
La crisis del agua en Las Bienaventuranzas es un reflejo de los desafíos que enfrentan muchas comunidades en el país debido a la falta de planificación urbana y el incumplimiento de compromisos por parte de los desarrolladores inmobiliarios. Mientras los residentes continúan su lucha, el problema sigue sin una solución clara en el horizonte.
Ante esta situación, queda en manos de las autoridades competentes y de la empresa constructora tomar medidas urgentes para garantizar un derecho fundamental: el acceso a agua potable. De lo contrario, las protestas podrían intensificarse en los próximos días, aumentando la presión sobre las instituciones responsables de velar por el bienestar de la ciudadanía.