Somos Pueblo | El Ministerio de Exteriores de Rusia emitió un comunicado oficial este sábado condenando enérgicamente la intervención armada de Estados Unidos en territorio venezolano. El gobierno de Vladímir Putin calificó las acciones de Washington como un «acto de agresión militar» profundamente preocupante, señalando que el bombardeo a gran escala contra objetivos en Caracas representa una violación a las normas internacionales y pone en riesgo la estabilidad de toda la región.
En su declaración, la diplomacia rusa abogó por el cese inmediato de las hostilidades y pidió a las partes involucradas centrarse en encontrar una salida política a través del diálogo. Moscú enfatizó que es crucial evitar una mayor escalada del conflicto, advirtiendo que el uso de la fuerza externa para deponer a un gobierno legítimo solo profundizará la crisis humanitaria y social que atraviesa la nación suramericana tras los ataques reportados esta madrugada.
Esta reacción de Rusia se produce mientras Venezuela solicita una reunión de emergencia ante el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se espera que el representante ruso respalde la postura de Caracas. Analistas sugieren que este respaldo diplomático busca frenar la consolidación del control estadounidense en la zona, aunque hasta el momento no se han anunciado medidas militares por parte de Moscú para contrarrestar la presencia de las tropas de élite y los bombardeos de EE. UU.
La postura del Kremlin añade una capa de complejidad geopolítica al conflicto, marcando una clara división entre las potencias mundiales sobre la captura de Nicolás Maduro. Mientras Donald Trump celebra el éxito de la operación en Mar-a-Lago, Rusia se posiciona como el principal crítico de la maniobra, insistiendo en que cualquier transición de poder debe ser resultado de acuerdos internos y no de intervenciones militares extranjeras dirigidas desde la Casa Blanca.




