“Ni la Constitución ni la ley pueden impedir legítimamente que un juez tenga su correspondiente ideología política, lo que sí puede evitar es que participe de actividades partidarias, comprometiéndose activamente con las directrices y el programa de los partidos politicos”.

Con estas motivaciones el pleno de jueces de la Suprema Corte de Justicia rechazó a unanimidad la recusación de la que fue objeto el presidente del alto tribunal, Luis Henry Molina, de quien habían solicitado su apartamiento por supuesta vinculación con el imputado en el caso Odebrecht, Tommy Galán.

El pleno también justificó que “la experiencia política o exmilitancia partidaria de un juez, no puede considerarse pura y simplemente condicionamientos negativos que afecten su imparcialidad, pues la imparcialidad que exige el ordenamiento jurídico no equivale a un mandato de neutralidad general o a una exigencia de aislamiento social y político”.

El más alto tribunal judicial consideró que para “que en garantía de la imparcialidad, un juez pueda ser impedido de conocer un asunto concreto, es preciso que existan dudas objetivamente justificables, es decir, apoyadas en datos objetivos”.

Los jueces entienden que no basta con las “dudas y sospechas” sobre la imparcialidad de Luis Henry Molina, sino que hay que estudiar si las mismas han sido constituidas objetivamente.

Luego de eso, el pleno se retiró a deliberar la recusación del magistrado Lavandier.

FUENTE: DIARIO LIBRE

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