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martes, marzo 24, 2026

Tamo’ jarto’

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Nuestra cultura no cree mucho en la prevención, más bien estamos enfocados en el ahora y en el que “eso no me va a pasar” hasta el punto que nos dormimos en los laureles y nos agarran, como decimos, asando batata.

Desde niños en las escuelas nos hablaban de energías renovables en esos compendios que asignaban a los estudiantes en la primaria, pero el uso de esos recursos en un país con tanta diversidad no ha sido acorde con el pasar de los tiempos, ni el avance de las sociedades.

Si bien es cierto que la generación eléctrica en el país depende cada vez menos de combustibles fósiles, el porcentaje es mínimo para las inversiones multimillonarias que ha conllevado ese sector por décadas. A 2024, sólo un 16 por ciento de la generación eléctrica en el país provenía de fuentes renovables, siendo la eólica la de mayor aporte al sistema con un 10.04 por ciento, seguido de la solar con 5.15 por ciento.

Aunque esa dependencia es cada vez menor, los intereses de grupos empresariales que pueden literalmente apagar el país se resisten al paso a una matriz energética limpia, que nos haga menos dependientes de las importaciones de petróleo y a la vez cuide nuestro medio ambiente.

No obstante, la importación de combustible para la generación eléctrica no es nuestro mayor problema. Al asumir como presidente de la República en 2020, Luis Abinader arribó al Congreso Nacional en un vehículo eléctrico, mandando un mensaje de que durante su gestión en nuestro país se impulsaría el uso de energías limpias para la movilidad. Pero no fue así.

A casi seis años de gestión gubernamental avanzamos a paso de tortuga en ese sentido. Los incentivos para vehículos eléctricos o híbridos, tanto para la importación como para la adquisición, son inexistentes, en especial, en una ciudad de Santo Domingo donde siempre es hora pico, el transporte público es deficiente, y por consiguiente, el consumo de combustibles, lejos de disminuir, aumenta.

El crecimiento demográfico en otras grandes ciudades hace que esta realidad sea cada vez más inmanejable. Las entradas a la capital los fines de semana, el tránsito en Santiago y Punta Cana es cada vez menos fluido y todo por falta de medidas atinadas y falta de planificación. Importaciones desmedidas de unidades, ferias de vehículos por doquier, un transporte masivo inservible y sin más calles por las que transitar; todo esto con un parque vehicular más grande.

Si bien es cierto que existe un grado de inconsciencia del dominicano en cuanto a racionalizar recursos, incluyendo el combustible, desde el Estado el despilfarro es todavía peor.

Es mucho más fácil pedirle sacrificios al pueblo llano cuando los tickets de gasolina y gasoil se dan como mentas en las instituciones públicas, donde también se arma una caravana de cinco y seis vehículos acompañando a un funcionario y su avanzada a una actividad pública sin ninguna necesidad.

¿Y qué pasa con aquellos cargos que no revisten ninguna importancia en el Estado, pero su incumbente tiene combustible y vehículo asignado, el cual usa muchas veces para irse de fin de semana “a despejar la mente”?

Entonces, ¿cómo podemos confiar en que ante una crisis internacional que encarece las importaciones de crudo nuestro Gobierno adopte medidas atinadas?

Siempre es más sencillo mirar la paja en el ojo ajeno, pero la viga en el nuestro no nos detenemos a observarla. Los discursos de los presidentes dominicanos en momentos de crisis suelen pedir sacrificios al pueblo. Todavía no ha habido uno que le haya dicho al país “deje de sacrificarse, que estamos trabajando para que viva mejor”.

Aunque los factores que están empezando a generar esta crisis son externos, nuestras autoridades han sido inútiles en tomar medidas preventivas que eviten que la población sufra en carne viva las consecuencias de una falta de planificación, de visión para impulsar el uso de energías limpias y de andar de rodillas ante intereses de empresarios desalmados que no les interesa vivir en un mejor país, sino vivir mejor en un país que se cae a pedazos.

¡Tamo’ jarto’!

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