TECNOLOGIA Y EL ACUIFERO TURISTICO
Por Juan Llado — Especial para Somospueblo.com
La preocupación por la suerte del acuífero de nuestra región Este está más que justificada. No solo se reporta su agotamiento progresivo sino que, además, se ha detectado intrusión salina a más de 12 kilómetros de la costa. Ya que las aguas superficiales no podrían reemplazar las subterráneas para satisfacer el creciente consumo turístico de agua en la región, el país está retado a promover soluciones alternativas que usen tecnologías apropiadas. La desalinización y la conversión de la energía térmica del océano son dos de las más prometedoras para prevenir una debacle turística.
Hoy día los hoteles del Este succionan del subsuelo las aguas que necesitan a través de pozos ubicados entre 8 y 10 kilómetros de distancia. Según el INDHRI, el consumo turístico es tres veces más alto que el de la población. Cada habitación hotelera consume en promedio 1,000 litros al día, pero otros analistas calculan 800-900 litros diarios por turista frente a los 200-300 del nacional. Ya que la región Este alberga unas 40,000 habitaciones turísticas, su consumo turístico diario es de por lo menos unos 7.4 millones de galones (asumiendo una tasa de ocupación de un 70%). Cuando en el 2011 el INDHRI advirtió a ASONAHORES sobre el problema del acuífero regional (http://elnuevodiario.com.do/app/article.aspx?id=266932) también proyectó que el consumo turístico se incrementaría nueve veces en los siguientes 15 años.
Al poner sobre aviso a los hoteleros, el INDHRI advirtió que las fuentes superficiales –y las eventuales presas en los ríos Sanate y Chavon– no son una solución a la previsible escasez de agua: el esperado crecimiento de la demanda desbordaría su capacidad y no permitiría la recuperación del acuífero. Les recomendó la desalinización como una solución de bajo costo que permitiría recuperar el acuífero y hacer frente a la demanda futura.
En el Caribe ya hay plantas desalinizadoras en Aruba, Gran Caimán, Curacao y Trinidad, siendo la de Aruba la más grande de las 16,000 plantas existentes en el mundo (www.waterworld.com/articles/2010/11/desalination-plant-profile-aruba-the-pearl.html). Inclusive ya existe una asociación regional de desalinización (www.caribda.com/about ). Pero a pesar de que algunas de las cadenas hoteleras de Bávaro-Punta Cana tienen desalinizadoras en otros países, la respuesta a la invitación del INDHRI ha sido muda hasta ahora.
El costo de la inversión no debería ser un gran obstáculo. A pesar de que las grandes plantas desalinizadoras del Medio Oriente usan energía que aquí resultaría prohibitiva, existen ya nuevas tecnologías de osmosis reversa que reducen dramáticamente los costos (http://en.wikipedia.org/wiki/Desalination). Aunque en su infancia, también ya existen nuevos métodos de desalinización basados en 1) filtros de grafeno que resulta todavía más barata que la osmosis (www.businessinsider.com/lockheed-martin-desalination-graphene-filters-2013-3) y 2) la geotermia (www.conacyt.mx/agencia/index.php/planeta/60-desalacion-de-agua-de-mar-con-energias-renovables-un-proyecto-del-instituto-de-ingenieria-de-la-unam).
Ese mutismo de los hoteleros podría resultar conveniente para que se evalúe la más prometedora opción de la conversión de la energía térmica oceánica. Conocida como OTEC por sus siglas en inglés, esta tecnología usa la diferencia en las temperaturas del océano en la franja tropical del planeta para generar electricidad. Puesto que el agua de la superficie esta entre 24 y 28C y la de un kilómetro de profundidad registra entre 3 y 4C, la OTEC usa un intercambiador de calor para producir con amoniaco un ciclo de vapor que mueve una turbina y produce la electricidad. Esto se logra a muy bajo costo y sin perturbar el medioambiente las 24 horas del día y los 365 del año (http://www.youtube.com/watch?v=lfrWE61EeQY#t=35).

La planta también produce agua destilada a borbotones y, en consecuencia, podría no solo rebajar sustancialmente los costos energéticos de los hoteles sino también suplir toda el agua necesaria para relevar al acuífero. Esas dos contribuciones solamente justificarían cualquier inversión de capital en la planta de OTEC. Pero hay otros beneficios que harían la inversión todavía más rentable. El más impactante seria el sistema de enfriamiento por distrito (“district cooling“), el cual suple el enfriamiento de los acondicionadores de aire mediante un intercambiador de calor entre el agua de las profundidades y el agua dulce. A eso se añade la posibilidad de enfriar invernaderos para producir frutas y vegetales y el uso del agua para instalaciones de acuacultura.
Según el Mapa Eléctrico y Energético de la Comisión Nacional de Energía (2013), no existe en el país ninguna operación energética basada en el océano. Las llamadas “energías del mar” incluyen la de las mareas, la de las corrientes, la térmica, la de las olas y la energía del gradiente salino (osmótica). La Autoridad Nacional de Asuntos Marítimos (ANAMAR), una agencia estatal poco conocida, está explorando esas posibilidades. Pero según la impresión de expertos, la explotación más deseable de estas energías en Bávaro-Punta Cana sería la de OTEC.
Ya existe un creciente número de proyectos de OTEC en el Caribe. Se reporta que en Bahamas, por ejemplo, el gran resort Baha Mar, el más grande de la región, operará con una de esas plantas. También hay pilotos en Gran Caimán, Islas Turcas, Islas Vírgenes, Martinica y Curazao (www.otecnews.org/topics/caribbean-region/) y Barbados ha comenzado su exploración. La planta de OTECI en Hawái (www.oteci.com/projects/hawaiian-islands) será de 100 MW y es el experimento en curso más importante. Por su lado, la estadounidense Lockheed Martin y el Reignwood Group de Hong Kong están desarrollando otro piloto para darle energía a un enorme resort que será una comunidad “net-zero” (ver http://spectrum.ieee.org/green-tech/geothermal-and-tidal/lockheed-martin-pioneers-ocean-energy-in-china). Pero se admite que todavía OTEC es una tecnología que no ha sido probada comercialmente y que su desarrollo, aunque sumamente prometedor, está en su infancia.
Lo anterior sugiere la urgente necesidad de que tanto el sector público como el privado se aboquen a explorar la factibilidad comercial de OTEC para salvar el acuífero del Este. Si bien los servicios de agua y electricidad son en las ciudades por lo general responsabilidad pública, en el caso de Bávaro-Punta Cana los privados han sido quienes han hecho las inversiones requeridas. Sin embargo, las aguas subterráneas la pone el Estado y sobre eso nunca ha habido compensación. Por ende, las responsabilidades por la provisión de estos servicios deben ser compartidas.
Al Estado le interesa recuperar el acuífero y que los hoteleros accedan a lo que necesitan para mantenerse competitivos, pero ya inversores privados proveen la electricidad. Una nueva inversión como la de OTEC supliría, a costos mucho más bajos, tanto el agua como la electricidad y por eso es recomendable que el proyecto sea mixto. Mixto también debería ser el financiamiento del estudio de factibilidad.
Un requisito clave de la factibilidad técnica es la localización de la plataforma de OTEC. La batimetría de la costa de la provincia de La Altagracia sugeriría que la profundidad requerida (un mínimo de un kilómetro) podría encontrarse solo en las inmediaciones de Punta Los Cocos (Sumidero de Nisibón) y de Boca de Yuma. Pero a nivel nacional el sitio ideal esta frente a la Laguna de Oviedo, lo cual requeriría hacer arreglos especiales para que la red eléctrica reciba ahí el aporte energético y lo traslade, a los precios que haría posible la OTEC, a Bávaro-Punta Cana. El otro gran reto seria la factibilidad financiera, dado los requerimientos de capital de inversión que conlleva la OTEC.
El acuífero del Este está, sin duda, en situación de emergencia y se requiere que un esfuerzo público-privado haga frente al desafío. Ya sea con el uso de la desalinización, con OTEC o con alguna otra tecnología es preciso que el país comience inmediatamente a desarrollar una respuesta.

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