Somos Pueblo | Este martes, el presidente Luis Abinader encabezó el acto inaugural de la extensión de la línea del Metro de Santo Domingo que conectará con el municipio de Los Alcarrizos. La obra, denominada técnicamente como Línea 2C, llega finalmente a su fin tras cuatro años de construcción marcados por retrasos, promesas incumplidas y una inversión que ha sido objeto de constantes cuestionamientos.
A pesar de la festividad oficial por la entrega de esta infraestructura de transporte masivo, el ambiente entre los comunitarios es de escepticismo y desconfianza. La obra ha estado rodeada de críticas debido a las reiteradas denuncias sobre supuestas irregularidades en el proceso de construcción, así como por las múltiples fechas de entrega anunciadas previamente que no fueron cumplidas por las autoridades.
Aunque el tren ha sido sometido a diversos períodos de prueba estática y dinámica en las últimas semanas, persisten las dudas sobre la seguridad y la terminación total de los detalles técnicos. Sectores de la oposición y grupos de la sociedad civil han señalado que la inauguración se produce en medio de un clima de presión política, cuestionando si la premura por entregar la obra ha comprometido la calidad de los estándares ferroviarios.
Con esta extensión, el Gobierno busca aliviar el congestionamiento vehicular en el Kilómetro 9 de la Autopista Duarte y facilitar el traslado de miles de ciudadanos que residen en la parte oeste de la capital. No obstante, el reto de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) será demostrar la eficiencia y seguridad de este nuevo tramo para disipar las dudas de una población que aún mira el proyecto con recelo.




