Somos Pueblo | Un total de 454 nacionales haitianos en condición migratoria irregular fueron detenidos durante un amplio operativo desplegado en el sector Los Mina, Santo Domingo Este. Se informó que la intervención se realizó tras el brutal asesinato del adolescente Nauriel Misael Medina, de 14 años, ocurrido en el barrio Katanga. Se alega que el crimen, cometido con armas blancas, ha generado un clima de alta tensión y reclamos de justicia por parte de los residentes. Se presume que la presencia masiva de militares y policías busca restaurar el orden y la seguridad en la zona.
De acuerdo con el desglose oficial, entre los retenidos se encuentran 280 hombres interceptados en puntos neurálgicos como Katanga y Vietnam. Se informó que la Dirección General de Migración coordinó las acciones con el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional para dar cumplimiento a la Ley 285-04. Se alega que el operativo responde a la indignación colectiva tras la muerte del menor, quien sufrió heridas severas y desfiguración facial durante el ataque. Se presume que las autoridades buscan identificar a los responsables directos del homicidio entre los grupos de extranjeros depurados.
Todos los detenidos fueron trasladados al Centro de Procesamiento de Haina para fines de identificación y registro biométrico. Se informó que el vicealmirante Luis Rafael Lee Ballester reafirmó el compromiso de mantener el control migratorio estricto en todo el territorio nacional. Se alega que aquellos que no logren demostrar un estatus legal en el país serán deportados de inmediato hacia su nación de origen. Se presume que el proceso de depuración incluye una investigación exhaustiva para detectar antecedentes penales entre los arrestados durante las redadas de esta madrugada.
Finalmente, la familia de Nauriel Misael Medina continúa exigiendo que los autores del horrendo crimen reciban el peso total de la ley. Se informó que el adolescente fue atacado con machetes por un grupo integrado por adultos y menores, presuntamente de nacionalidad haitiana. Se alega que la saña del ataque ha conmovido a toda la sociedad dominicana, incrementando la presión sobre las autoridades migratorias y judiciales. Se presume que los operativos de interdicción continuarán de manera indefinida en Santo Domingo Este hasta garantizar la paz social y la seguridad ciudadana.



