Un 20 de junio, como hoy, entró al país por Maimón la más numerosa de las tres expediciones antitrujillistas de 1959, soñando un estado de Derecho acorde con la democracia que aspiraban y la magnitud del proyecto de liberación fruto enjundiosos cerebros del exilio.

A 58 años de aquella epopeya, contrario a los ideales de Junio, aquí existe un “lodazal” según definición del presidente del Senado, quien tuvo el pecho de afirmar que lo cruzó sin enlodarse.

Buscando “enfriarse”, dicho legislador se disparó para Taiwan en misión imposible. Tiene que demostrar que ni siquiera se salpicó del lodazal donde firmó el 61% de los acuerdos purulentos con la corporación brasileña.

Para colmo, una Procuraduría, zona movediza del pantano, ni como simulacro completa el expediente, dejando como broma mayúscula lo cacareado de que estarían “todos los que son”.

Tres jueces procedentes del mismo litoral han de juzgar a los imputados en el escándalo protagonizado por la empresa lubricante de legisladores vía “el hombre del maletín”.

Si millones de ojos miran (aún sea por TV) a los jueces en el tribunal, por lo menos en silencio cada magistrado debiera preguntarse: ¿Qué yo hago aquí?  ¿Soy un digno administrador de justicia o una burla (con saco, toga, corbata y birrete), del sacrificio sin tumba de casi 200 héroes hace ya 58 años? Es solo una pregunta, sin ánimo de ofender.

No faltarán quienes consideren poco envidiable el oficio de Juez probo, cosa tan sencilla como actuar según dictados de una conciencia libre de culpas o sin temor a retaliaciones.

Todavía se consideren “complejas”, “espinosas” o “complicadas” ciertas situaciones, la inhibición personal constituye un salida “honrosa” que “evita lo peor”, a juicio de algunos consultados.  En todo caso, cada persona es responsable de sus actos.

No obstante pase desapercibido el 58 aniversario de la Raza Inmortal, su sacrificio tiene dolientes aunque continúen pendientes las metas truncadas de un Estado de derecho y un régimen de justicia social y dignidad para todos los dominicanos y dominicanas.

Tres nombres de la memoria histórica mantendrán sus mensajes de liberación: Constanza, Maimón y Estero Hondo.

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