Santo Domingo.

Doce provincias existían cuando Rafael Leonidas Trujillo Molina ocupó el poder en 1930 y, tras consolidar su régimen dictatorial, logró duplicar el número de esas demarcaciones para obtener una mayor concentración de sus bienes.

Varias de las nuevas provincias erigidas por el tirano resaltaron su megalomanía al llevar su nombre o el de alguno de sus familiares. Sin contar los tramos carreteros, los parajes, villas y campos que también fueron bautizados con los nombres de algunos de los Trujillo.

Igual sucedió con calles, avenidas, paseos, edificios públicos, parques, escuelas y hospitales, que recibieron la identidad del “Benefactor de la Patria”, o de sus parientes cercanos aún en vida.

Así sucedió con Dajabón, que tenía el nombre de Libertador; con San Juan de la Maguana, que fue llamada Benefactor; con Baní que se le puso Trujillo Valdez; con Nagua que era Julia Molina, y con San Cristóbal, que llevaba el de Trujillo, por supuesto, en honor a él.

Otras de las provincias conformadas durante la tiranía trujillista fueron Monseñor Meriño actual Monte Plata; Bahoruco, San Rafael y ahora Elías Piña; La Romana, Santiago Rodríguez, Jimaní cuyo nombre fue cambiado por el de Nueva Era y, posteriormente, por Independencia.

Asimismo, se crearon las provincias Salcedo, actual Hermanas Mirabal, Sánchez Ramírez, Pedernales y muchísimos municipios, distritos municipales y secciones que modificaron el mapa de la división político-territorial del país durante la tiranía.

“Trujillo centralizó en su persona todos los estamentos del Estado, incluyendo extensiones territoriales con el fin de favorecer sus intereses particulares”, comenta Rafael Jarvis, miembro colaborador de la Academia Dominicana de la Historia.

Explica que la división territorial propiciada por el tirano buscó, por todos los medios, concentrar a su favor los ingresos económicos generados en la nación.

De ahí que ensanchó los límites de la provincia Trujillo óhoy San Cristóbaló, y accedió a la propuesta del senador Mario Fermín Cabral, de que se cambiara el nombre que tenía la capital, Santo Domingo, por el de Ciudad Trujillo.

En 1930 se dispuso esa ley que nombró Ciudad Trujillo a Santo Domingo, “atendiendo al reclamo unánime del pueblo dominicano”, según anota Vicente Tolentino Rojas en su libro “Historia de la división territorial”, editado en 1939.

Los cambios
Pero, ¿cuánto ha cambiado la composición territorial del país tras la decapitación de la tiranía de 31 años? Seis provincias fueron erigidas y numerosos municipios y distritos municipales han sido repartidos a través del modelo de la descentralización. Sin embargo, de 13 provincias y tantísimas otras divisiones territoriales constituidas durante la Era, 50 años después, aquel modelo de concentración trujillista ha sido casi borrado por la división de nuevas demarcaciones creadas en las regiones del país.

Tal y como consigna Werner D. Féliz en su libro “División política territorial dominicana 1944-2004”, se acentuaron los cambios al caer el régimen trujillista en 1961.

“En los primeros años de la década de 1960, la legislación pugnó por eliminar los topónimos remanentes de la dictadura, logrando su objetivo en todo el territorio”.

Precisa que entre 1999 y 2004, los cambios fueron progresivos y duplicaron, en comparación con los 20 años anteriores, una multitud de municipios y distritos municipales que engrosaron la división política dominicana.

Jarvis relaciona esos cambios con la búsqueda de la redistribución de los ingresos nacionales. “Vieron la importancia de conseguir riquezas con la descentralización de nuevos estamentos territoriales”, agrega.

Se pasó, pues, de una población concentrada mayormente en la zona rural ódurante el trujillatoó, a una ahora distribuida en ciudades: Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, San Francisco, San Cristóbal, San Pedro, San Juan, Barahona, Higüey y La Romana, entre otras.

Actualmente el país cuenta con 31 provincias, un Distrito Nacional, más de 140 municipios y muchísimos distritos municipales y secciones que registra un mapa ampliamente fragmentado.

San Juan
Esta jurisdicción fue elevada a provincia en 1938 en homenaje al dictador Trujillo con el nombre de Benefactor, muy a propósito con uno de sus títulos autocráticos: “Benefactor de la Patria”.

Línea divisoria
Entre 1935 y 1939 Trujillo propició la creación de nuevas provincias, sobre todo en la zona fronteriza, con el fin de establecer la línea divisoria entre Haití y la República Dominicana.

Con el propósito de dominicanizar la frontera, su régimen trasladó grandes contingentes de poblaciones hacia esa zona del país. Incluso fomentó la inmigración de varias colonias extranjeras.

Caña de azúcar
Trujillo logró poseer grandes extensiones de tierra en las zonas de San Cristóbal y Monte Plata para la siembra de caña, a fin de aumentar la producción agroindustrial en el ingenio Río Haina.

PROVINCIA SUREÑA ERA FEUDO DEL DICTADOR
En el caso de San Cristóbal, no sólo ensanchó sus límites geográficos, sino que además plantó allí, cual feudo, el ingenio más grande del país y del Caribe, —el Río Haina— y la más extensa finca agropecuaria llamada Hacienda Fundación.

Trujillo equiparó su nacimiento en San Cristóbal con el hecho histórico de que allí se votó la primera Constitución de la República, y así le confirió a ésta mediante ley, el título de “Ciudad Benemérita de la República Dominicana”.

Asumió, cual mérito común, “que la ciudad de San Cristóbal es cuna de estos dos sublimes sucesos que tienen una trascendental significación histórica.

Autor: Daniel Johnson Benoit, Listín Diario

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