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miércoles, junio 10, 2026

Del asistencialismo a la movilidad productiva

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Propuesta estratégica para META RD 2036

Introducción

La República Dominicana necesita evolucionar gradualmente desde un modelo centrado principalmente en subsidios asistenciales hacia un modelo de movilidad productiva, donde la política social no solo alivie necesidades inmediatas, sino que también se convierta en una herramienta efectiva de integración económica, generación de capacidades y ascenso social.

Actualmente, alrededor de 1.4 a 1.5 millones de hogares dominicanos reciben algún tipo de subsidio o transferencia social del programa Supérate, que es el principal sistema de protección social del país (sin contar otros programas asistenciales como Bonogas y Bonoluz).

Los programas de asistencia social cumplen una función importante en cualquier sociedad moderna. Son necesarios para proteger a las familias más vulnerables, reducir la pobreza extrema y responder ante crisis económicas o sociales. El problema no surge por la existencia de ayudas sociales, sino cuando estas se convierten en el eje permanente del modelo económico y social de un país.

Cuando una economía depende excesivamente de subsidios prolongados y no logra conectar a los ciudadanos con oportunidades productivas reales, comienzan a aparecer efectos estructurales negativos que limitan el crecimiento, la productividad y la movilidad social.

¿Por qué?

Uno de los principales riesgos es la creación de dependencia económica. Si una parte importante de la población percibe que puede perder ayudas al ingresar al empleo formal, se genera un incentivo perverso que favorece la informalidad y reduce la participación productiva. Muchas personas terminan atrapadas en una situación donde económicamente resulta más seguro mantenerse fuera de la formalidad que asumir los costos y riesgos de integrarse plenamente al mercado laboral.

Esto afecta directamente la productividad nacional. Una economía con alta dependencia de subsidios y elevada informalidad tiene menor capacidad para:

  • Aumentar salarios
  • Atraer inversión
  • Expandir su base tributaria
  • Financiar infraestructura
  • y sostener crecimiento de largo plazo.

Además, cuando el número de beneficiarios crece más rápido que la cantidad de trabajadores formales y contribuyentes, el sistema se vuelve fiscalmente vulnerable. Cada vez menos personas sostienen, mediante impuestos y cotizaciones, un volumen creciente de gasto social. A largo plazo, esto puede generar presión fiscal, endeudamiento y limitaciones para invertir en áreas estratégicas como educación, salud, seguridad e infraestructura.

Otro efecto importante es la reducción de movilidad social. Los subsidios permanentes alivian necesidades inmediatas, pero por sí solos no necesariamente crean capacidades productivas. Sin capacitación, empleabilidad, acceso financiero, formalización y crecimiento económico, muchas familias pueden pasar generaciones completas dependiendo del apoyo estatal sin lograr salir estructuralmente de la pobreza.

También existe un impacto sobre el ecosistema empresarial y laboral. Una economía con altos niveles de informalidad y baja productividad dificulta el crecimiento de las MIPYMES formales, reduce la competitividad y limita la creación de empleos de calidad. Cuando el trabajo formal no genera suficientes ventajas frente a la dependencia de ayudas, se debilita el incentivo para emprender, contratar formalmente o invertir.

A nivel institucional, un modelo excesivamente asistencialista puede terminar desplazando la cultura del esfuerzo, el ahorro, la capacitación y la superación personal. El riesgo no es únicamente económico, sino también social y cultural.

Las sociedades más prósperas del mundo no han eliminado la protección social, pero sí han logrado convertirla en un mecanismo temporal de apoyo y movilidad, no en una condición permanente de dependencia. Por esa razón, los países que han logrado reducir pobreza de manera sostenible han evolucionado hacia modelos donde la política social está vinculada al empleo formal, la educación de calidad, capacitación técnica, el emprendimiento, la productividad, el ahorro y la inclusión financiera. La experiencia internacional demuestra que la verdadera reducción de pobreza ocurre cuando más ciudadanos logran integrarse plenamente al aparato productivo.

En el caso de la República Dominicana, donde aproximadamente el 40 % de los hogares recibe algún tipo de subsidio estatal, la meta debe ser construir un modelo donde las ayudas sociales funcionen como un puente hacia la independencia económica y no como un destino permanente.

¿Para qué?

El objetivo no es que las familias dependan eternamente de subsidios, sino que puedan progresar hasta no necesitarlos. La verdadera inclusión social sostenible no ocurre cuando aumenta la dependencia del Estado, sino cuando más dominicanos logran incorporarse plenamente a una economía formal, productiva y competitiva.

Dicho lo anterior, el objetivo NO es desmontar la protección social ni reducir el apoyo a las familias vulnerables. Por el contrario, se trata de transformar la asistencia en una plataforma de oportunidades. La meta no es que las familias dependan eternamente de subsidios, sino que puedan progresar hasta no necesitarlos.

En este sentido, META RD 2036 debe impulsar una visión de país donde el crecimiento económico esté acompañado de:

  • Mayor formalización
  • Más productividad
  • Mejor capital humano
  • Más emprendimiento
  • y una movilidad social real y sostenible

La propuesta consiste en convertir progresivamente parte de los programas sociales en INCENTIVOS VINCULADOS al empleo formal, la capacitación técnica, el desempeño educativo, el ahorro y el emprendimiento.

Actualmente, uno de los principales problemas estructurales del sistema es que muchas personas perciben que ingresar al empleo formal implica perder ayudas sociales sin obtener suficiente estabilidad económica a cambio. Esto crea una “trampa de informalidad”, donde trabajar formalmente puede parecer menos conveniente que permanecer fuera del sistema productivo.

La misma lógica puede aplicarse al sistema educativo. Los subsidios vinculados a educación podrían evolucionar hacia incentivos asociados al desempeño, la formación técnica, el aprendizaje STEM, las competencias digitales y la inserción laboral juvenil. El objetivo sería no solo garantizar acceso al sistema educativo, sino promover progreso dentro de él y conexión efectiva con oportunidades productivas.

Esta visión se conecta directamente con la estrategia nacional de fortalecimiento de las MIPYMES. Si el país impulsa la simplificación laboral, el monotributo (o reajuste del RST), la formalización simplificada, la digitalización, el financiamiento accesible y la reducción de costos regulatorios, entonces los programas sociales pueden convertirse en un puente hacia el ecosistema productivo formal. Por ejemplo, las microempresas formalizadas podrían recibir incentivos por contratar beneficiarios de programas sociales o jóvenes en transición hacia el empleo formal.

Esto permitiría:

  • Ampliar la base de cotizantes.
  • Reducir gradualmente la dependencia de subsidios.
  • Aumentar productividad.
  • Fortalecer las MIPYMES.
  • y dinamizar la economía formal.

La visión de largo plazo es avanzar hacia un modelo de “capitalismo popular”, donde más dominicanos puedan acceder a empleo formal y desarrollar sus capacidades como entes productivos en un entorno que los premia, no que los mantiene en su mismo escalón. Además, les permite:

  • Emprender,
  • Acumular patrimonio.
  • Integrarse financieramente,
  • y mejorar sostenidamente su calidad de vida.

La protección social no desaparecería; evolucionaría. Pasaría de ser un mecanismo de dependencia permanente a convertirse en un instrumento de movilidad económica y construcción de capacidades.

Experiencias internacionales demuestran que este enfoque es viable. Países como Singapur, Corea del Sur, Chile, Brasil y Uruguay lograron reducir pobreza estructural y dependencia prolongada mediante políticas que combinaron protección social, capacitación, formalización, productividad y creación de empleo. La clave del éxito ha sido construir sistemas donde el progreso individual genere más beneficios que la permanencia indefinida en esquemas pasivos de asistencia.

Para nuestro país, esta transición debe implementarse de manera gradual y medible. Debe ser voluntaria y estar acompañada de protección social efectiva.

Para que esto pase, la narrativa también será fundamental. Esta transformación no debe percibirse como una reducción de ayudas, sino como una ampliación de oportunidades y una estrategia nacional de dignificación del trabajo y fortalecimiento de la clase media.

META RD 2036 puede convertirse en la plataforma que impulse esta evolución histórica: pasar de un modelo centrado en la asistencia hacia un Estado de movilidad productiva, donde cada dominicano tenga la oportunidad de avanzar desde la protección social hacia la independencia económica, la formalidad y la prosperidad.

En síntesis, la política social dejaría de ser únicamente un mecanismo de subsistencia para convertirse en una verdadera escalera de ascenso económico.

Propuesta de transición

En lugar de retirar automáticamente las ayudas al momento de obtener un empleo formal, el Estado puede establecer mecanismos de transición gradual donde el beneficiario mantenga temporalmente parte del apoyo mientras se integra al mercado laboral.

Del bono asistencial al bono empleo formal: En lugar de entregar ayudas desvinculadas de productividad o inserción económica, el Estado puede convertir parte de los subsidios en incentivos a la formalización laboral.

  • Ejemplo: El beneficiario mantendría este bono temporalmente al ingresar a un empleo formal. Si permanece cotizando en la TSS durante determinado período, podría recibir un bono adicional, además de acceso preferencial a capacitación, subsidio de transporte, apoyo para cuidado infantil y beneficios financieros.

Con esto se busca eliminar el problema actual, que es que muchas personas rechazan empleos formales por miedo a perder ayudas sociales. Con la implementación de este nuevo modelo, se premiaría el trabajo, la estabilidad laboral y la capacitación.

Ejemplo de escalera de transición

EtapaBeneficio
Asistencia social inicialBono básico
Capacitación técnicaBono capacitación
Primer empleo formalBono empleo
Permanencia en formalidadBono de productividad
Formación continuaBono educación técnica
Emprendimiento formalAcceso a microcrédito

Del Bono Educación al Bono Desempeño: El subsidio educativo puede migrar progresivamente hacia incentivos que vinculen al nivel de asistencia escolar de los hijos del beneficiario, su rendimiento académico, su formación técnica, competencias digitales, entre otras.

  • Ejemplos:
    • Bonos por excelencia académica
    • Incentivos por terminar secundaria técnica
    • Apoyo económico por completar certificaciones
    • Subsidios vinculados a inserción laboral juvenil

Vinculación con las estrategias MIPyME: Es en este punto donde la agenda MIPyME pasa de ser un recipiente y un mero observador, a ser la pieza central del desarrollo y, muy especialmente, de la creación de empleos de calidad.

Si se impulsan las siguientes medidas:

  • Simplificación laboral
  • Monotributo
  • Crédito blando (con la banca nacional y PROMIPyME)
  • Digitalización (se está desarrollando un esfuerzo con el Comité TIC, con los llamados “Kits Digitales”)
  • La formalización simplificada

El Estado podría usar los programas sociales para alimentar el ecosistema productivo formal. Por ejemplo: Una microempresa formalizada podría recibir incentivos por contratar beneficiarios de programas sociales, lo que podría impulsar la formalización en MIPyMEs, generación de empleos de calidad, aumento de los cotizantes en la TSS, REDUCCIÓN GRADUAL DEL SUBSIDIO y, claro, crecimiento económico.

Del asistencialismo al capitalismo popular: Con esto se plantea la construcción de una economía donde una mayor cantidad de ciudadanos pueda integrarse plenamente al aparato productivo mediante empleo formal, emprendimiento, ahorro, acceso al crédito y acumulación de patrimonio.

Lo que buscamos es ampliar las oportunidades de progreso económico y movilidad social, permitiendo que más dominicanos pasen de depender de ayudas estatales a convertirse en participantes activos de una economía más productiva, formal e inclusiva.

La visión de largo plazo debería ser:

  • Menos dependencia
  • Más movilidad social
  • Más propiedad
  • Más emprendimiento
  • Más empleo formal
  • Más productividad

Como hemos dicho anteriormente, el objetivo no es desmontar la protección social, sino hacerla evolutiva, es decir, pasar de “subsistir con ayuda” a “crecer mediante oportunidades”.

Instrumentos concretos que podrían implementarse

Para lograr una transición efectiva desde un modelo asistencialista hacia uno de movilidad productiva, es necesario implementar instrumentos concretos que alineen la política social con el empleo formal, la capacitación, el emprendimiento y la generación de capacidades.

Estos mecanismos permitirían que las ayudas estatales evolucionen progresivamente hacia incentivos que promuevan la integración productiva, la formalización y el ascenso económico de miles de dominicanos, fortaleciendo al mismo tiempo la sostenibilidad fiscal, la productividad nacional y el crecimiento de la clase media.

En una primera etapa, los siguientes instrumentos podrían implementarse:

  • Bono Primer Empleo Formal: ¿Qué sería un subsidio temporal para jóvenes o beneficiarios que entren a empleos formales?
  • Bono Formalización MIPyMEs: Incentivo para que microempresas se integren al sistema tributario nacional a través del monotributo, y que paguen TSS y digitalicen sus operaciones.
  • Crédito Social Productivo: Esto implicaría la conversión de ciertos subsidios en capital semilla, microcrédito, leasing de herramientas o capacitación técnica.
  • Matching Estatal de Ahorro: Esto propone que el Estado aporte una parte adicional si el beneficiario ahorra, invierte o se capacita.

Riesgo político y cómo manejarlo

La transición desde un modelo predominantemente asistencial hacia uno de movilidad productiva implica importantes retos políticos y sociales que deben ser manejados con sensibilidad, gradualidad y una narrativa clara.

Cualquier transformación en la política social puede generar temor e incertidumbre si es percibida como una reducción de derechos o eliminación de ayudas. Por ello, el enfoque debe centrarse en comunicar que el objetivo no es retirar protección social, sino ampliar oportunidades para que más dominicanos puedan incorporarse plenamente a la economía formal, aumentar sus ingresos y mejorar sostenidamente su calidad de vida.

En este sentido, la transición debe ser:

  • Gradual
  • Voluntaria inicialmente
  • Medible
  • Acompañada de protección

En otras palabras, el ciudadano nunca debe percibir esta transición como “me quitaron las ayudas”, sino como “me están ayudando a crecer”.

Relación con META RD 2036

Nuestra propuesta se alinea directamente con la visión estratégica de META RD 2036, cuyo objetivo central es transformar la República Dominicana en una economía más desarrollada, competitiva, productiva e inclusiva. Alcanzar esa meta requiere no solo crecimiento económico sostenido, sino también una profunda transformación estructural del modelo social y productivo del país.

META RD 2036 plantea la necesidad de elevar la productividad nacional, reducir la informalidad, fortalecer el capital humano y ampliar la clase media. En ese contexto, la evolución de la política social hacia un modelo de movilidad productiva se convierte en una pieza fundamental para lograr dichos objetivos. Ningún país ha logrado desarrollarse plenamente manteniendo altos niveles de dependencia asistencial, baja productividad y una gran parte de su población fuera del aparato productivo formal.

Actualmente, la República Dominicana enfrenta importantes desafíos estructurales:

  • Alta informalidad laboral
  • Baja productividad en amplios segmentos económicos
  • Limitada movilidad social
  • Baja inclusión financiera
  • Elevada proporción de hogares dependientes de subsidios estatales

Estos factores limitan el crecimiento sostenible del país y dificultan la consolidación de una economía más competitiva y sofisticada. Por ello, META RD 2036 requiere impulsar políticas públicas que no solo administren pobreza, sino que creen las condiciones para reducirla estructuralmente mediante empleo formal, generación de capacidades y crecimiento productivo.

La propuesta de transición desde el asistencialismo hacia la movilidad productiva busca precisamente conectar la política social con la agenda nacional de competitividad y desarrollo económico. La idea central es que los programas sociales evolucionen progresivamente hacia mecanismos que incentiven:

  • La formalización
  • El empleo
  • La capacitación técnica
  • El emprendimiento
  • El ahorro
  • La integración financiera

Esto permitiría convertir una parte importante del gasto social en una inversión estratégica para el desarrollo económico y humano del país.

Asimismo, la propuesta fortalece varios pilares esenciales de META RD 2036. En primer lugar, contribuye a ampliar la base de trabajadores formales y cotizantes, fortaleciendo la sostenibilidad del sistema de seguridad social y las finanzas públicas. En segundo lugar, impulsa el crecimiento de las MIPYMES mediante incentivos a la formalización y contratación formal, facilitando una economía más organizada y productiva. En tercer lugar, promueve la formación de capital humano mediante incentivos vinculados al desempeño educativo, la capacitación técnica y las competencias demandadas por el mercado laboral moderno.

La propuesta también contribuye a uno de los objetivos más importantes para cualquier estrategia de desarrollo: aumentar la movilidad social. Una economía no puede considerarse verdaderamente inclusiva si millones de ciudadanos permanecen atrapados durante décadas en esquemas de dependencia económica sin posibilidades reales de progreso. META RD 2036 debe aspirar a construir un país donde más dominicanos puedan avanzar progresivamente desde la vulnerabilidad hacia la estabilidad económica, el empleo formal, el emprendimiento y la acumulación de patrimonio.

Otro aspecto fundamental es la sostenibilidad fiscal de largo plazo. A medida que aumenta la cantidad de hogares dependientes de subsidios, sin un crecimiento proporcional de la productividad y la formalidad, se incrementa la presión sobre las finanzas públicas. La propuesta busca romper ese ciclo mediante una transición gradual hacia un modelo donde más ciudadanos participen activamente en la economía formal, aumentando ingresos, cotizaciones, consumo y capacidad productiva.

Esta visión también fortalece la cohesión social y la estabilidad democrática. Las sociedades más estables y desarrolladas son aquellas donde las personas perciben que existen oportunidades reales de progreso mediante el trabajo, la educación, el emprendimiento y el esfuerzo individual. Por ello, la movilidad productiva no debe verse únicamente como una política económica, sino como una estrategia nacional de transformación social.

META RD 2036 representa una oportunidad histórica para impulsar esta evolución. La meta no debe limitarse únicamente a crecer económicamente, sino a construir una economía donde más dominicanos puedan integrarse plenamente al desarrollo nacional. La verdadera inclusión social sostenible ocurre cuando las personas logran generar ingresos propios, desarrollar capacidades y participar activamente de una economía formal, productiva y competitiva.

En ese sentido, esta propuesta busca sentar las bases para la transición hacia un “Estado de movilidad productiva”, donde la protección social evolucione desde un mecanismo de asistencia permanente hacia una plataforma de oportunidades, crecimiento económico y ascenso social para millones de dominicanos.

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