La sociedad civil exige una JCE independiente e imparcial. Por Vielka Larissa Arias

Una de las razones por las que decidí escribir en este país en una red social es porque entendí que me había quedado sin voz, además de voto, en una sociedad que poco a poco deje de entender y de conocer.

Comprendí hace muchos años que soy una invisible del sistema y que la única forma de salir de esa invisibilidad era decidir en participar e integrarme a jugar el rol que como ciudadana me corresponde.

Al final, es ocuparme para poder vivir en una nación donde el derecho ciudadano se respete y la vida fluya en paz.

El primer paso que decidí fue conocer el sistema que me está aplastando y como colaborar para que las realidades que tenemos y que nos han llevado a cometer todos los innumerables errores que enarbolamos como sociedad comiencen a quebrarse. Han pasado más de 7 años y las lecciones aprendidas son muchísimas. Puedo decir que el balance en este empoderamiento personal es positivo y que ha valido la pena, a pesar de todas las consecuencias las asumo en paz.

Hablemos de la nueva JCE y lo que me ocupa desde el mismo inicio del 2016: Proceso Electoral en República Dominicana.

Después del trauma de las elecciones pasadas en esta República Dominicana, con la particularidad que a la fecha que los «ganadores» no han celebrado y un sin número de colegios electorales no se sabe que sucedió con sus votos y actas, el caso de los conteos de los partidos emergentes fue muy triste y demostró muchas fisuras en el sistema, el participar en el proceso como delegada de mesa de forma voluntaria es la mejor escuela para aprender que nuestro sistema electoral es disfuncional e inaceptable.

Podemos leer el informe de la OEA sobre el proceso pasado, los que estuvimos en las mesas nunca entendimos como aún sin iniciar los conteos se transmitían boletines por la televisión nacional y se afirmaba que todo estaba funcionando perfectamente, cuando todos sabemos que no fue así.

El trauma post elecciones levantó todas las voces posibles en esta nación y el concenso de todos es cambiar los árbitros de este proceso. No es posible que esto se maneje de forma autocrática porque le beneficie a un grupo político que domina la administración absoluta del Presupuesto Nacional.

La República Dominicana merece una JCE independiente e imparcial.

Es un derecho y no un favor lo que se exige, es el derecho de institucionalizarnos como nación, que seamos creíbles y funcionales, que seamos una estructura sana y que no nos sigamos arriesgando a que cada proceso electoral sea traumas, denuncias y muchas decepciones, pero lo peor que cada proceso electoral nos aleja de un sistema democrático real.

¿Por qué debemos vivir los dominicanos sometidos a un Estado que produce crisis institucionales? Porque no existe la madurez política de los grupos que enarbolan las banderas del poder en esta nación. La ciudadanía no puede seguir aceptando fracasos y fracasos que nos cuestan millones y millones de dólares.

¿Qué explicación tiene nuestro congreso nacional que tiene más de 6 años con los proyectos de ley electoral y ley de partidos? ¿Cuál es la razón de su no diligencia y de su ineficiencia a trabajar con proyectos vitales para nuestra sanidad institucional?

¿Ustedes saben cuánto dinero nos cuesta mantener estos congresistas en sus curules?

¿Ustedes saben que nuestra Carta Magna a la fecha lleva más de 35 modificaciones? Inadmisible.

Los integrantes de la Nueva JCE deben ser personas idóneas, con prestigio y credibilidad pero sobre todo ser reconocidos como independientes.

En estos momentos tenemos la obligación y la responsabilidad de hacernos una regeneración ética. Este punto debe ser innegociable para todos.

La mayor carga de la JCE es en materia de registro civil, las leyes 168-13 y 168-14, son las últimas que han provocado miles controversias, de discusiones dentro y fuera del país, pero en ese punto se ha hecho un trabajo loable. Ambas leyes nos demostraron lo imperativo que es el reordenamiento, legalización y transparencia de nuestras fronteras legales, no podemos continuar como chivos sin ley en un tema vital como es la regularización de inmigrantes en nuestra nación.

En esos temas nuestros retos son tan fuertes como los que hay que vencer en las fronteras físicas que tenemos con nuestros vecinos y con nuestra fragilidad en nuestras instituciones migratorias con la avalancha de extranjeros que estamos recibiendo de América Del Sur específicamente y han decidido vivir en nuestro país. Nuestros retos como nación isleña son enormes y no podemos perder más tiempos en diatribas politiqueras y seguir permitiendo la no institucionalidad de una nación, que se entienda o no, pertenece a un hemisferio que está en cambios fundamentales y nosotros no podemos seguir en los últimos lugares para no ser tomados en cuenta.

Nuestra incipiente democracia no resiste otro proceso electoral como el del 2016, ir a un proceso sin garantías con equidad de oportunidades para todos los participantes es inaceptable para la sociedad, nos lacera nuestras posibilidades de producir los cambios en el sistema que necesitamos como sociedad.

Exigimos que esta nueva JCE no sea un apéndice de un partido político, ni de grupos de presión nacionales o extranjeros.

Existen ternas propuestas, que se están discutiendo en el Congreso, las cuales tienen personas realmente calificadas para ser nuestros nuevos jueces para una JCE que se reinventa bajo los principios de ética que se requieren.

No podemos desenfocarnos de este tema, de este proceso de elección donde todos los que conformamos esta sociedad tenemos el derecho de exigir que se cumplan los requisitos que se requieren.

No podemos distraernos, no podemos entrar en discusiones estériles ni en temas mediáticos que nos desvíen de nuestros objetivos.

La República Dominicana no puede garantizarle al mundo un estado legal bajo el esquema existente, insistir en mantenerlo es un error político enorme. La sociedad civil que ha perdido la fe y la credibilidad en la clase política actual no permitirá que esto ocurra.

Nuestra meta es lograr una nueva JCE independiente e imparcial.

VLA

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