Beatriz Pirón es una joven de 24 años, madre, estudiante universitaria, cabo de la Policía Nacional y atleta dominicana levantadora de pesos pesados, que logró levantar 87 kg para establecer récord panamericano en la modalidad arranque en Lima 2019.

Pirón pide al gobierno que cumpla sus promesas, afirmando que » En lo material, para nadie es un secreto que estoy esperando mi casa desde hace mucho tiempo, solamente me prometen y me prometen que te vamos a hacer, que te vamos a hacer, que te vamos a hacer y nunca me cumplen. Todavía no tengo una casa que pueda decir que me la hizo el Gobierno, fulano, prácticamente no tengo nada aún, no tengo un vehículo, no tengo una casa, se puede decir que tengo un sueldo ahí más o menos y no tengo después de ahí más nada. Esta casa es de mi abuela”, se lamenta.
La atleta es estudiante de quinto cuatrimestre en APEC, apadrinada por el programa CRESO. Vive en la parte atrás de la humilde casa de techo de zinc propiedad de su abuela, en Villa Progreso, desde donde toma un motoconcho para ir hasta Barrio Lindo donde está el complejo.
La medalla de oro en Lima subirá el salario que Deportes le paga de RD$20,000 a RD$35,000, que se suma a los RD$11,600 que devenga como cabo de la Policía Nacional.

Con 13 años en 2009, Beatriz Pirón irrumpió en el escenario en el Mundial Infantil de Tailandia, a los 17 años en 2012, debutó en los Juegos Olímpicos. Nacida el 27 de febrero de 1995, Pirón, no ha fallado desde la adolescencia y a sus 24 años las medallas se amontonan en la pequeña sala del hogar donde reside.

En Río 2016 se quedó a un kilo de subir al pódium tras fallar en tres intentos (fue cuarta) y en estos Panamericanos de Lima corrigió la concentración mental que dice la dejó con la plata en Toronto 2015, al igual que en los Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla 2018, para llevarse el metal aurífero en los 53 kilos, con récord continental en arranque (87) y total (193).

No hay descanso

Pirón, que con solo 4,11 pies de estatura puede levantar hasta a Albert Pujols (235 libras), regresó de Perú la noche del miércoles por Punta Cana y ya en la tarde del jueves se entrenaba en el Complejo Deportivo de su natal San Pedro de Macorís.

No hay tiempo para festejar, el 18 de septiembre debe ir al Mundial en Tailandia a buscar los puntos que la lleven en Tokio a sus terceros Juegos Olímpico y abandonar el gimnasio ahora tiraría por el suelo la forma física que le costó meses adquirir.

FUENTE: Diario Libre

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