Somos Pueblo | En un testimonio cargado de impotencia, Luis Custodio, quien perdió a su hermano Luis José Custodio, a su cuñada Elizabeth Maldonado y a su suegro José Ovidio Maldonado, denunció ante el tribunal la supuesta indolencia de Antonio Espaillat tras el colapso de la discoteca Jet Set. Custodio relató que durante los cuatro días que duró la búsqueda de sus familiares, el propietario del establecimiento nunca se presentó en el lugar de la tragedia.
«Él no fue a quitar una piedra, a dar una botella de agua ni a pasar su mano», afirmó el testigo, señalando que la ausencia de Espaillat solo confirma que el empresario supuestamente estaba consciente del «error grave» cometido al ignorar las advertencias estructurales. Custodio describió escenas desgarradoras del levantamiento de los cuerpos, aclarando que las 236 víctimas no murieron de forma pacífica, sino de la manera «más brutal y despiadada» que se pueda imaginar debido al peso de los escombros.
El drama familiar se extiende a siete niños que quedaron en la orfandad y a quienes su tío no encuentra cómo explicarles que la tragedia pudo evitarse. El declarante subrayó que si los clientes hubieran tenido la información privilegiada que manejaba la administración sobre el estado del techo, nadie se habría quedado en la discoteca esa noche.
Luis Custodio concluyó solicitando al tribunal que se aplique una condena proporcional a la que calificó como «la tragedia más grande de Latinoamérica». Con el dolor de haber recuperado el último cuerpo levantado de entre los escombros tras días de angustia, el testigo enfatizó que el daño colateral afecta a cientos de miles de dominicanos que hoy esperan que la justicia no les dé la espalda.



